FOR IMMEDIATE RELEASE
Message
of John Paul II For the Celebration of the
world Day of Peace
[Proposal on the World Economy]

[Propuesta sobre la Economía Mundial]
1 de enero del 2000
Urgencia de una reorientación de la economía
"....15. En este sentido, resulta obligado preguntarse también por el
creciente malestar que
sienten en nuestros días muchos estudiosos y agentes
económicos ante los problemas que
surgen desde la vertiente de la pobreza, la
paz, la ecología y el futuro de los jóvenes, cuando
reflexionan sobre el papel
del mercado, sobre la omnipresente
dimensión monetario-financiera,
la separación entre lo económico y lo social
y otros asuntos similares de la actividad económica.
Puede que haya llegado el momento de una
nueva y más profunda reflexión sobre el sentido
de la economía y de sus fines.
Con este propósito, parece urgente que vuelva a ser considerada "
la concepción
misma del bienestar, de modo que no se vea dominada por una estrecha
perspectiva
utilitarista, que deja completamente al margen valores como el de la
solidaridad
y el altruismo.
16. Quisiera aquí invitar a los que se dedican a la ciencia económica y a
los mismos trabajadores
de este sector, así como a los responsables políticos,
a que tomen nota de la urgencia de que
la praxis económica y las políticas
correspondientes miren al bien de todo hombre y de todo
el hombre. Lo exige no sólo
la ética, sino también una sana economía. En efecto, parece
confirmado por la
experiencia que el desarrollo económico está cada vez más condicionado
por el
hecho de que sean valoradas las personas y sus capacidades, que se promueva la
participación, se cultiven más y mejor los conocimientos y las informaciones y
se incremente
la solidaridad.
Se trata de valores que, lejos de ser extraños a la ciencia y a la actividad
económica,
contribuyen a hacer de ella una ciencia y una práctica
integralmente « humanas ». Una
economía que no considere la dimensión ética y que no procure servir el bien
de la
persona —de toda persona y de toda la persona— no puede llamarse, de
por sí,
« economía », entendida en el sentido de una racional y
beneficiosa gestión de la
riqueza material.
¿Qué modelos de desarrollo?
17. Desde el momento en que la humanidad, llamada a ser una sola familia,
todavía
está dividida dramáticamente en dos por la pobreza —al principio
del siglo XXI más
de mil cuatrocientos millones de personas viven en una
situación de extrema pobreza—,
es especialmente urgente reconsiderar los
modelos que inspiran las opciones de desarrollo.
A este respecto, se tendrán que armonizar mejor las legítimas exigencias de
eficacia
económica con las de participación política y justicia social, sin
recaer en los errores
ideológicos cometidos en el siglo XX. En concreto, ello
significa entretejer de
solidaridad
las redes de las relaciones recíprocas entre lo económico,
político y
social, que los procesos de globalización en la
actualidad tienden a aumentar.
Estos procesos exigen una reorientación
de la cooperación internacional, en los
términos de una
nueva cultura de la solidaridad. Pensada como germen
de paz, la
cooperación no puede reducirse a la ayuda y a la
asistencia, menos aún buscando
las ventajas del rendimiento de los recursos
puestos a disposición. En cambio, la
cooperación debe expresar un
compromiso concreto y tangible de solidaridad,
de tal modo que haga
de los pobres protagonistas de su desarrollo y permita al
mayor número posible
de personas fomentar, dentro de las concretas circunstancias
económicas y políticas
en las que viven, la creatividad propia del ser humano, de la
que depende también
la riqueza de las naciones.(5)
Es preciso, en especial, encontrar soluciones definitivas al viejo problema
de
la deuda internacional de
los países pobres, garantizando al mismo tiempo la
financiación necesaria
también para la lucha contra el hambre, la desnutrición, las
enfermedades, el
analfabetismo y la degradación del medio ambiente.
18. Se impone hoy, con más urgencia que en el pasado, la necesidad de cultivar
la conciencia de valores morales universales, para afrontar los
problemas del presente,
cuya nota común
es la dimensión planetaria que van asumiendo. La promoción de
la
paz y los derechos humanos, el estallido de conflictos armados dentro y fuera de
los
Estados, la defensa de las minorías étnicas y de los emigrantes, la
salvaguardia del
medio ambiente, la batalla contra terribles enfermedades, la
lucha contra los traficantes
de droga y armas y contra la corrupción política
y económica, son cuestiones ante las
que ninguna nación por sí sola puede
hacer hoy frente. Todas ellas atañen a la
comunidad humana entera y, por tanto,
se deben afrontar y resolver trabajando juntos.
Han de encontrarse vías para dialogar, con un
lenguaje común y comprensible,
sobre
los problemas del ser humano de cara al futuro. El
fundamento de este diálogo es la
ley moral universal inscrita
en el corazón humano. Siguiendo esta « gramática » del
espíritu, la
comunidad humana puede afrontar los problemas de la convivencia y
moverse hacia
el mañana respetando el designio divino.(6)
Del encuentro entre la fe y la razón, entre el sentido religioso y el moral,
deriva una
decisiva aportación en la dirección del diálogo y la colaboración
entre pueblos,
culturas y religiones...."

Message
of John Paul II For the Celebration of the
world Day of Peace
[Proposal on the World Economy]
January 1, 2000
The urgent need to rethink the economy
"....15. In this context we also need to examine the
growing concern felt by many economists
and financial professionals when, in
considering new issues involving poverty, peace, ecology
and the future of the
younger generation, they reflect on the role of the market, on the pervasive
influence of monetary and financial interests, on
the widening gap between the economy and
society, and on other similar issues
related to economic activity.
Perhaps the time has come for a new
and deeper reflection on the nature of the economy
and its purposes.
What seems to be urgently needed is a reconsideration of the concept of
"prosperity" itself, to prevent it from being enclosed in a narrow
utilitarian perspective which
leaves very little space for values such as solidarity
and altruism.
16. Here I would like to invite economists and financial
professionals, as well as political leaders,
to recognize the urgency of the
need to ensure that economic practices and related political
policies have as
their aim the good of every person and of the whole person. This is not only
a
demand of ethics but also of a sound economy. Experience seems to confirm that
economic
success is increasingly dependent on a more genuine appreciation of
individuals and their
abilities, on their fuller participation, on their
increased and improved knowledge and
information, on a stronger
solidarity.
These are values which, far from being foreign to economics and
business, help to make
them a fully "human" science and activity. An
economy which takes no account of the
ethical dimension and does not seek to
serve the good of the person - of every person
and the whole person - cannot
really call itself an "economy" , understood in the sense
of a rational and constructive use of material wealth.
Which models of development?
17. The very fact that humanity, called to form a single
family, is still tragically split in two
by poverty - at the beginning of the
twenty-first century, more than a billion four hundred
million people are living
in a situation of dire poverty - means that there is urgent need to
reconsider
the models which inspire development policies.
In this regard, the legitimate requirements of economic
efficiency must be better aligned
with the requirements of political
participation and social justice, without falling back into
the ideological
mistakes made during the twentieth century. In practice, this means
making solidarity an integral part of the network of economic, political and
social
interdependence which the current process of globalization is
tending to consolidate.
These processes call for
rethinking international cooperation in terms of a new culture
of solidarity.
When seen as a sowing of peace,
cooperation cannot be reduced to aid
or assistance, especially if given with an
eye to the benefits to be received in return for
the resources made available.
Rather, it must express a concrete and tangible
commitment to solidarity which makes the poor the agents of their own
development
and enables the greatest number of people, in their specific
economic and political
circumstances, to exercise the creativity which is
characteristic of the human person
and on which the wealth of nations too is
dependent.(5)
In particular it is necessary to find definitive solutions to
the long - standing problem of
the
international debt of poor countries, while at the same time making
available the
financial resources necessary for the fight against hunger,
malnutrition, disease, illiteracy
and the destruction of the environment.
18. Today more than in the past there is an urgent need to
foster a consciousness
of
universal moral values in order to face the problems of the
present, all of which are
assuming an increasingly global
dimension. The promotion of peace and human rights,
the settling of
armed conflicts both within States and across borders, the protection of
ethnic
minorities and immigrants, the safeguarding of the environment, the battle
against
terrible diseases, the fight against drug and arms traffickers, and
against political and
economic corruption: these are issues which nowadays no
nation is in a position to face
alone. They concern the entire human community,
and thus they must be faced and
resolved through common efforts.
A way must be found to discuss the problems posed by the future
of humanity in a
comprehensible and common
language.
The basis of such a dialogue is the
universal moral law written
upon the human heart. By following this "grammar" of the
spirit, the
human community can confront the problems of coexistence and move
forward to the
future with respect for God's plan. (6)
The encounter between faith and reason, between religion and
morality, can provide
a decisive impulse towards dialogue and cooperation
between peoples, cultures
and religions..."

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