
Capítulo 10
|
Capítulo 10
testimonio de sangre y agua...y de Espíritu
"Este es Jesucristo, que
vino por agua y sangre; no por agua solamente, sino por agua y
sangre. Y el Espíritu es
el que da testimonio, porque el Espíritu es la verdad." 1 Juan
5: 6.
De esto se nos ha dado testimonio aquí en la tierra y
también en el cielo. Se nos ha dado testimonio de "agua
y sangre" para que confiando en este irrevocable y sublime
testimonio tengamos total y completa confianza en la
restauración del plan original de Dios:
"Porque tres son los que dan testimonio en el
cielo, elPadre, el Verbo, y el Espíritu Santo;
y estos tres son uno." 1 Juan 5:7.
"Y tres son los que dan testimonio en la tierra,
elEspíritu, y el agua, y la sangre; y estos tres
concuerdan." 1 Juan 5:8.
Los que den este vivo testimonio de "sangre y agua"
terminarán la predicación del evangelio de Jesucristo asignado
originalmente a los apóstoles:
"Y les dijo: Id por todo el mundo, predicad el evangelio a
toda criatura." Mar. 16:15.
A toda nación, tribu, lengua y pueblo, por testimonio, y
entonces vendrá el fin:
"Y será predicado este evangelio del reino en
todo el mundo, por testimonio a todos los gentiles; y
entonces vendrá el fin." Mateo 24:14.
Los templos vivos (1 Cor. 3:16) del Espíritu Santo, que
han sido purificados y santificados (Heb. 12:14) por el Poder
de Su Palabra, que han sido limpiados por la sangre de Jesús:
1. Perseveran "sin caída", (Judas
1:24) mediante la permanencia del
agua del Espíritu...
2. ..."ríos de agua viva" corren de su seno (Juan
7:38)...
3. ...y han sido santificados con la verdad de la Palabra de Dios
(Juan 17:17).
4. Han entendido que conocer a Dios es vida eterna (Juan
17:3).
5. Han entendido que "...Poderoso es Dios para hacer que
abunde toda gracia..." (2
Cor. 9:8).
6. Han conocido por experiencia y dan testimonio
vivo que por el "agua y la sangre" hacen más
que vencer por medio de aquel que los amó:
"Antes, en todas estas cosas hacemos más
que vencer por medio deaquel que nos amó." Rom. 8:37
Los que sean "arrebatados" (1
Tes. 4:17):
1. Habrán conocido que por la "sangre" de
Jesús, han recibido el "agua" del Pentecostés
y que por el Pentecostés pueden permanecer en
Cristo Jesús.
2. Conocerán que sin Calvario no podía haber
Pentecostés y que sin Pentecostés el Calvario hubiera
sido de poco provecho.
3. Reconocerán que han sido limpiados por la "sangre"
del Cordero de Dios y que son preservados por el "agua"
del Espíritu Santo.
¡Qué hermoso es saber que el Espíritu que mora en
nosotros por la fe, es el Espíritu del Dios vivo.
¡Qué pensamiento sublime es vivir en y con el fuego
del Espíritu Santo que "quema" el pecado;
pues es "fuego consumidor" del pecado para los
que han aprendido a obedecer mediante el fuego del Espíritu.
Éstos, el tiempo de gracia concedido, lo aprovecharon tomando
continuamente el "aceite" del Espíritu en
cuerpos (vasos) de barro; y mediante este "tesoro
en vasos de barro" (2 Cor. 4:7) recibieron la última y
final bendición, siendo sellados para salvación eterna: "...Y
el que es justo, sea todavía justificado; y el santo sea
santificado todavía." Apoc. 22:11.
¡Qué terrible pensamiento! sin embargo, es el meditar que
cuando el "fuego consumidor" del Dios vivo, consuma
para siempre el pecado, su raíz y ramas, aquellos cuerpos que
pudieron haber sido templos del Espíritu Santo, sean ahora consumidos
porque en ellos se encontraba el pecado:
"Porque nuestro Dios es fuego consumidor." Heb.
12:29.
"Y entonces será manifestado aquel inicuo, al cual el
Señor matará con el espíritu de su boca, y destruirá con el resplandor
de su venida." 2 Tes. 2:8.
"Para el pecado, dondequiera que se encuentre, "nuestro
Dios es fuego consumidor". En todos los que se sometan a
su poder, el Espíritu de Dios consumirá el pecado. Pero si
los hombres se afirman al pecado, llegan a identificarse con él.
Entonces la gloria de Dios, que destruye el pecado, debe
destruirlos a ellos también...En el segundo advenimiento de
Cristo, los impíos serán consumidos "con el espíritu de su
boca," y destruidos "con el resplandor de su venida."
La luz de la gloria de Dios, que imparte vida a los justos, matará
a los impíos." DTG pág. 82-83.
El Señor no destruye los hombres. Dios destruye el pecado que
está en los hombres, porque El es el Cordero de Dios que quita el
pecado del mundo. Pero aquellos que no permitieron que el Espíritu
Santo quemara el pecado mientras había misericordia, serán
destruidos por el resplandor de su venida porque se identificaron de
tal manera con el pecado que recibieron la imagen de su padre el
diablo, en vez de la imagen de Dios. Ningún hombre podrá morar en
Su presencia o permanecer vivo cuando El se revele en toda Su
Gloria, si no ha obtenido mediante Cristo Su perfecto carácter.
Cuando Cristo vino a esta tierra, se anonadó a sí mismo y
vistió Su Gloria con nuestra humanidad caída, (pero sin pecado)
para vestir nuestra humanidad con su divinidad. En nuestra humanidad,
los seres humanos pudieron verle cara a cara. Ahora, por la fe de
Jesús, participamos de la naturaleza divina (2 Pedro 1:4) y
podremos estar en su presencia viéndolo cara cara como Él es,
cuando recibamos toda la plenitud de Dios, no solamente en
una parte de nuestro corazón, sino en toda la "anchura y la
longura y la profundidad y la altura":
" Que os dé, conforme a
las riquezas de su gloria, el ser corroborados con
potencia en el hombre interior por su Espíritu. Que habite
Cristo por la fe en vuestro corazón; para que, arraigados y
fundados en amor, Podáis bien comprender con todos los santos
cuál sea la anchura y la longura, y la profundidad y la altura.
Y conocer el amor de Cristo, que excede a todo conocimiento, para
que seáis llenos de toda la plenitud de Dios. Y a Aquel
que es poderoso para hacer todas las cosas mucho más
abundantemente de lo que pedimos o entendemos, por la potencia
que obra en nosotros." Efes. 3: 16-20.
La Palabra de Dios dice que el destructor es Satanás:
"¡Cómo caíste del cielo, oh Lucero, hijo de la mañana!
Cortado fuiste por tierra, tú que debilitabas las gentes [las
naciones]...Mas tú derribados eres en el sepulcro, a los lados
de la huesa. Inclinarse han hacia ti los que te vieren, te
considerarán diciendo: ¿Es éste aquel varón que hacía
temblar la tierra, que trastornaba los reinos. Que puso el mundo
como un desierto, que asoló sus ciudades, que a sus presos nunca
abrió la cárcel? ...Mas tú echado eres de tu sepulcro como
tronco abominable, como vestido de muertos pasados a cuchillo, que
descendieron al fondo de la sepultura, como cuerpo muerto hollado.
No serás contado con ellos en la sepultura; porque tú
destruíste tu tierra, mataste tu pueblo..." Isaías 14: 12,
15, 16, 17, 19, 20.
De nuevo, los impíos serán destruidos porque se identificaron
completamente con la plenitud del pecado, en vez de la plenitud de
Dios. Sus cuerpos y mentes, se hicieron guarida de pecado, guarida
de demonios. Estos, (los impíos) el tiempo de gracia concedido no
lo aprovecharon, no tomaron el "aceite" del Espíritu en
sus "vasos de barro" y por lo tanto, recibieron la última
y final maldición, sellándolos para destrucción eterna. En ellos
se cumplirá la siguiente Escritura:
"El que es injusto, sea injusto todavía; y el sucio,
ensúciese todavía..." Apoc. 22:11
Recordemos que el que tiene al Espíritu del Dios vivo, tiene
y anda en el fuego del Dios vivo. El que anda y permanece en el fuego
del Espíritu, puede vivir sin practicar el pecado, porque ElEspíritu
que es fuego consumidor, consume el pecado, obteniendo no carne
santificada, sino un carácter santificado a la perfecta y
misma imagen de Jesús:
"Porque a los que antes conoció, también predestinó para
que fuesen hechos conforme a la imagen de su Hijo, para que
él sea el primogénito entre muchos hermanos." Rom. 8:29.
Los que reflejen un carácter similar al de Cristo, tendrán las
victorias de Cristo porque sus victorias nodependen de sufuerza. Las
victorias dependen del poder del Espíritu, porque saben que el
evangelio de Jesucristo es potencia de Dios para salvación:
"Porque no me avergüenzo del evangelio, porque
es potencia (poder) de Dios para salud (salvación) a todo aquel
que cree; al judío primeramente y también al griego. Porque en
él la justicia de Dios se descubre de fe en fe; como esta
escrito: Mas el justo vivirá por la fe." Rom. 1:16-17.
Entonces el evangelio de Jesucristo es potencia (poder) de Dios
para salvación a todo aquel que en él cree y Su Justicia (la de
Dios) se descubre de fe en fe (crece de fe en fe).
Si el evangelio de Jesucristo y Su Justicia se descubre de fe
en fe. ¿Cómo se descubre la fe?
La fe se descubre por el oír y el oír de la
Palabra de Dios: Rom.
10:17: "Luego la FE es por el OÍR, y el OÍR
por la Palabra de Dios." Y
se descubre a "todo
aquel que en él cree." Si la fe es por el oir y el
oir de la Palabra de Dios, ¿Cómo es que se oye la fe de
la Palabra de Dios?
1. Estudiando la Palabra por nosotros mismos
2. Orando por la Palabra en todo tiempo
3. Escuchando la Palabra
4. Obedeciendo la Palabra
Entonces somos justificados y salvados por la fe de Jesús.
Esta fe, no es la fe de ningún hombre, ni tampoco es un mero
creer. La verdadera fe es por la justicia de Dios que transforma
el carácter y controla la conducta:
"La justicia de Cristo no es un manto para cubrir
pecados que no han sido confesados ni abandonados; es un principio
de vida que transforma el caráctery rige la conducta." DTG.,
pág. 509.
Si somos justificadosy salvos por la fe de
Jesús, entonces la fe de Jesús, no es solamente el
manto de Justicia que nos perdona todos nuestros pecados confesados,
sino también es el poder que cambia el carácter y controla la
conducta. La fees entonces poder para transformar
el carácter y controlar la conducta.
Al que es salvo por la fe deJesús, se le otorga poder para
obedecer la fe. Es verdad que la ley no salva, pero la fe
magnifica la ley.
Los que dan testimonio del "agua y sangre" pueden
hacerlo porque nacieron de "agua y Espíritu", habiendo
aceptado el sacrificio de la "sangre" de Cristo.
Por esto fueron bautizados con "agua y con Espíritu"
para testimonio del pacto y de la promesa:
"Respondió Jesús: De cierto, de cierto te digo, que el que
no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino
de Dios." Juan 3:5.
Es tan fácil aceptar a Jesús, y muchos son los que no lo
aceptan como Su Salvador Personal. Muchos son los que no quieren
confesar con su boca esta rica y eterna bendición. Pero, para los
que creemos tenemos la más linda y grandiosa esperanza:
"Que si confesares con tu boca al Señor Jesús, y
creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos,
serás salvo. Porque con el corazón se cree para justicia; mas
con la boca se hace confesión para salud (salvación)."
Rom. 10:9-10.
Nuestros pensamientos deben ser centralizados en Dios y de esta
inquebrantable y permanente unión, fluirá el poder de Dios hacia
nuestra vidas. Una conección con el agente divino en todo
momento es esencial para nuestro progreso espiritual.
Debemos buscar y orar continuamente por el Espíritu Santo
(Judas 1:20) creando una comunión diaria; a toda hora, en todo
minuto y en todo segundo. De esta forma permanecemos en Él y
crecemos en Gracia. Recibiendo a Cristo somos vestidos de poder
porque la presencia de Cristo es poder vitalizante. Debemos
recibir a Cristo diariamente en todas las circunstancias, en
la felicidad y en la tristeza, en los problemas y también en la
enfermedad física y espiritual:
"La fe es un conquistador más poderoso que la muerte.
Si el enfermo puede fijar sus ojos en fe sobre el Gran Sanador,
veremos preciosos resultados. Traerá vida a nuestro cuerpo y a
nuestro espíritu." MH 62. (versión en inglés).
El Espíritu Santo nos ha dado testimonio por sangre y agua que
la Ley es justa, santa y buena y que por la fe de Jesús se
habilita al hombre para glorificar el Nombre de Dios mediante un
testimonio vivo en la revelación de la misma imagen y semejanza de
Cristo:
1. Por la sangre de Cristo somos limpiados de pecado y por el
agua del Espíritu somos resguardados del pecado.
2. El Espíritu a través de la Palabra de Dios nos da
testimonio que la ley no anula la fe y la fe no anula la ley (Rom.
3:31). El Espíritu nos da testimonio que
la ley no anula la Gracia y la Gracia no anula la ley (Rom.
5:20; 6:1).
3. La ley es completa y plena en el granplande la fe, y la fe
es completa y plena en el gran plan de la salvación en Cristo.
4. La fe no rebaja la dignidad de la ley, y la ley no rebaja la
dignidad de la fe.
5. La fe coloca sobre la ley el brillode la gloria de Dios,
porque la ley es el reflejo del carácter de Dios ( Exo.
33:18-22; 2Cor. 3: 3,7,8,9,17,18)
6. La ley no salva, pero por la fe de Jesús, seobedece la ley.
7. La ley no salva, pero por la fe de Jesús se obedece la fe. (Rom.
16:26)
8. La ley no salva, pero la fe magnifica la ley, pues la ley es
la letra de Cristo, escrita, no con tinta en nuestros corazones,
mas con el Poder del Espíritu Santo, para que nadie se gloríe. (2
Cor. 3:3)
9. El que está en la fe, está en el amor de Dios. El que
está en el amor de Dios, está en el poder de Dios y el que está
en el Poder de Dios, guarda la ley.
(Juan 14:15,21 y 23; 1 Cor. 2:5).
10. El que guarda su ley, guarda Su Palabra y el que guarda Su
Palabra está en Su amor. (Juan
14:21).
11. El que está en Su amor, el Padre, el Hijo y el Espíritu
Santo hacen con él morada. Hacen de él (el ser humano) templo
del Dios vivo (Juan
14:23; 1 Cor. 3:16-17).
12. El que permita que Dios lo convierta en un templo vivo,
donde la permanencia del Espíritu Santo sea completa y
total en la anchura, la altura, la longura y la profundidad de la
plenitud de Dios, será arrebatado sin ver la muerte. Será
arrebatado en los aires para estar con Cristo por toda la
eternidad. (1 Cor. 3:16-17;
6:19-20; 2 Cor. 6:16; Efes.3:18-20; Heb. 12:14; 1 Pedro 1:5,13; 1
Tes. 4:16-17).
Dios es amor y lo demostró muy
particularmente cuando el Verbo (La Palabra) se hizo carne (Juan
1:1). Por lo tanto, los que continuamente escudriñen la Palabra,
crecerán en la Palabra de Su amor y por el don de la fe de Cristo.
Así, son perfeccionados, no por las obras de la ley, sino por la fe;
abundando en la Gracia, para que andemos en renovación de mente, en
renovación de Espíritu que obra para vida eterna; y no en
renovación de carne que obra para muerte. Porque por Su Palabra
fuimos recibidos para ser renovados inicialmente y por Su Palabra
recibimos continuamente mayor Gracia, siendo santificados en Su
Palabra y por Su Palabra. Recordemos que:
Así podemos vivir por fe, comer por fe, hablar por fe, vestirnos
por fe, trabajar por fe, casarnos por fe, porque:
"...lo que noes de fe, es pecado." Rom. 14:23. Y
porque Dios suplirá siempre lo que nos falte: "Mi
Dios, pues, suplirá todo lo que os falta.." Fil. 4:19.
Si rendimos nuestra voluntad a Su Voluntad, el obrará en
nosotros el querer como el hacer: " Porque
Dios es el que en vosotros obra así el querer como el hacer, por
su buena voluntad." Filip. 2:13.
Dios nos ha hecho una gran promesa. No solamente nos da el
poder para vencer, sino que nos promete que no permitirá que seamos
tentados más de lo que podamos resistir:
"No os ha tomado tentación, sino humana; más fiel es Dios,
que no os dejaráser tentados más de lo que podéis llevar; antes
dará también juntamente con la tentación la salida, para que
podáis aguantar." 1 Cor. 10:13.
El Espíritu Santo está preparando un pueblo para ser arrebatado
o trasladadosin ver la muerte. Se necesitará una total,
completa e irreversible confianza (fe) y dependencia de Dios.
Los que pretendan ser justificados por la fe de la presunción,
serán condenados por la ley de Dios, pues caminan en esclavitud
de pecado y no en libertad de espíritu.
Vendrán pruebas de tal magnitud y con tal rapidez, que
tomarán a todos por sorpresa. Particularmente en la forma tan repentina
e inesperada en que los eventos finales se desarrollarán.
Los hijos de Dios deben prepararse en todos los sentidos y
particularmente en el sentido espiritual, de tal forma que el cielo
pueda declarar: " Porque
has guardado la palabra de mi paciencia, yo también te guardaré de
la hora de la tentación [de la prueba] que ha de venir en todo el
mundo..." Apoc. 3:10.
"Sólo los que hayan estudiado diligentemente
las Escrituras y hayan recibido el amor de la verdad en sus
corazones, serán protegidos de los poderosos engaños que
cautivarán al mundo." CS 683.
Se necesitará una fe que se haga manifiesta en la transformación
del carácter a la misma imagen de Cristo. Necesitaremos la misma
plenitud del Espíritu Santo. Amén.
"Sabemos que cualquiera que es nacidodeDios, no peca; mas el
que es engendrado de Dios, se guarda a sí mismo, y el maligno no
le toca." 1 Juan 5:18.
|