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Preparación para el Arrebatamiento
y el Conflicto Final

Sobre el Autor:
Julián Cano Rave

 

Capítulo 1

Capítulo 2

Capítulo 3

Capítulo 4

Capítulo 5

Capítulo 6

Capítulo 7

Capítulo 8

Capítulo 9

Capítulo 10

Capítulo 11

Capítulo 12

Capítulo 13

Capítulo 14

Capítulo 10

testimonio de sangre y agua...y de Espíritu


"Este es Jesucristo, que vino por agua y sangre; no por agua solamente, sino por agua y sangre. Y el
Espíritu es el que da testimonio, porque el Espíritu es la verdad." 1 Juan 5: 6.

De esto se nos ha dado testimonio aquí en la tierra y también en el cielo. Se nos ha dado testimonio de "agua y sangre" para que confiando en este irrevocable y sublime testimonio tengamos total y completa confianza en la restauración del plan original de Dios:

"Porque tres son los que dan testimonio en el cielo, elPadre, el Verbo, y el Espíritu Santo; y estos tres son uno." 1 Juan 5:7.

"Y tres son los que dan testimonio en la tierra, elEspíritu, y el agua, y la sangre; y estos tres concuerdan." 1 Juan 5:8.

Los que den este vivo testimonio de "sangre y agua" terminarán la predicación del evangelio de Jesucristo asignado originalmente a los apóstoles:

"Y les dijo: Id por todo el mundo, predicad el evangelio a toda criatura." Mar. 16:15. A toda nación, tribu, lengua y pueblo, por testimonio, y entonces vendrá el fin:

"Y será predicado este evangelio del reino en todo el mundo, por testimonio a todos los gentiles; y entonces vendrá el fin." Mateo 24:14.

Los templos vivos (1 Cor. 3:16) del Espíritu Santo, que han sido purificados y santificados (Heb. 12:14) por el Poder de Su Palabra, que han sido limpiados por la sangre de Jesús:

1. Perseveran "sin caída", (Judas 1:24) mediante la permanencia del agua del Espíritu...

2. ..."ríos de agua viva" corren de su seno (Juan 7:38)...

3. ...y han sido santificados con la verdad de la Palabra de Dios (Juan 17:17).

4. Han entendido que conocer a Dios es vida eterna (Juan 17:3).

5. Han entendido que "...Poderoso es Dios para hacer que abunde toda gracia..." (2 Cor. 9:8).

6. Han conocido por experiencia y dan testimonio vivo que por el "agua y la sangre" hacen más que vencer por medio de aquel que los amó: "Antes, en todas estas cosas hacemos más que vencer por medio deaquel que nos amó." Rom. 8:37

Los que sean "arrebatados" (1 Tes. 4:17):

1. Habrán conocido que por la "sangre" de Jesús, han recibido el "agua" del Pentecostés y que por el Pentecostés pueden permanecer en Cristo Jesús.

2. Conocerán que sin Calvario no podía haber Pentecostés y que sin Pentecostés el Calvario hubiera sido de poco provecho.

3. Reconocerán que han sido limpiados por la "sangre" del Cordero de Dios y que son preservados por el "agua" del Espíritu Santo.

¡Qué hermoso es saber que el Espíritu que mora en nosotros por la fe, es el Espíritu del Dios vivo.

¡Qué pensamiento sublime es vivir en y con el fuego del Espíritu Santo que "quema" el pecado; pues es "fuego consumidor" del pecado para los que han aprendido a obedecer mediante el fuego del Espíritu. Éstos, el tiempo de gracia concedido, lo aprovecharon tomando continuamente el "aceite" del Espíritu en cuerpos (vasos) de barro; y mediante este "tesoro en vasos de barro" (2 Cor. 4:7) recibieron la última y final bendición, siendo sellados para salvación eterna: "...Y el que es justo, sea todavía justificado; y el santo sea santificado todavía." Apoc. 22:11.

¡Qué terrible pensamiento! sin embargo, es el meditar que cuando el "fuego consumidor" del Dios vivo, consuma para siempre el pecado, su raíz y ramas, aquellos cuerpos que pudieron haber sido templos del Espíritu Santo, sean ahora consumidos porque en ellos se encontraba el pecado:

"Porque nuestro Dios es fuego consumidor." Heb. 12:29.

"Y entonces será manifestado aquel inicuo, al cual el Señor matará con el espíritu de su boca, y destruirá con el resplandor de su venida." 2 Tes. 2:8.

"Para el pecado, dondequiera que se encuentre, "nuestro Dios es fuego consumidor". En todos los que se sometan a su poder, el Espíritu de Dios consumirá el pecado. Pero si los hombres se afirman al pecado, llegan a identificarse con él. Entonces la gloria de Dios, que destruye el pecado, debe destruirlos a ellos también...En el segundo advenimiento de Cristo, los impíos serán consumidos "con el espíritu de su boca," y destruidos "con el resplandor de su venida." La luz de la gloria de Dios, que imparte vida a los justos, matará a los impíos." DTG pág. 82-83.

El Señor no destruye los hombres. Dios destruye el pecado que está en los hombres, porque El es el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo. Pero aquellos que no permitieron que el Espíritu Santo quemara el pecado mientras había misericordia, serán destruidos por el resplandor de su venida porque se identificaron de tal manera con el pecado que recibieron la imagen de su padre el diablo, en vez de la imagen de Dios. Ningún hombre podrá morar en Su presencia o permanecer vivo cuando El se revele en toda Su Gloria, si no ha obtenido mediante Cristo Su perfecto carácter.

Cuando Cristo vino a esta tierra, se anonadó a sí mismo y vistió Su Gloria con nuestra humanidad caída, (pero sin pecado) para vestir nuestra humanidad con su divinidad. En nuestra humanidad, los seres humanos pudieron verle cara a cara. Ahora, por la fe de Jesús, participamos de la naturaleza divina (2 Pedro 1:4) y podremos estar en su presencia viéndolo cara cara como Él es, cuando recibamos toda la plenitud de Dios, no solamente en una parte de nuestro corazón, sino en toda la "anchura y la longura y la profundidad y la altura":

"Que os dé, conforme a las riquezas de su gloria, el ser corroborados con potencia en el hombre interior por su Espíritu. Que habite Cristo por la fe en vuestro corazón; para que, arraigados y fundados en amor, Podáis bien comprender con todos los santos cuál sea la anchura y la longura, y la profundidad y la altura. Y conocer el amor de Cristo, que excede a todo conocimiento, para que seáis llenos de toda la plenitud de Dios. Y a Aquel que es poderoso para hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos, por la potencia que obra en nosotros." Efes. 3: 16-20.

La Palabra de Dios dice que el destructor es Satanás:

"¡Cómo caíste del cielo, oh Lucero, hijo de la mañana! Cortado fuiste por tierra, tú que debilitabas las gentes [las naciones]...Mas tú derribados eres en el sepulcro, a los lados de la huesa. Inclinarse han hacia ti los que te vieren, te considerarán diciendo: ¿Es éste aquel varón que hacía temblar la tierra, que trastornaba los reinos. Que puso el mundo como un desierto, que asoló sus ciudades, que a sus presos nunca abrió la cárcel? ...Mas tú echado eres de tu sepulcro como tronco abominable, como vestido de muertos pasados a cuchillo, que descendieron al fondo de la sepultura, como cuerpo muerto hollado. No serás contado con ellos en la sepultura; porque tú destruíste tu tierra, mataste tu pueblo..." Isaías 14: 12, 15, 16, 17, 19, 20.

De nuevo, los impíos serán destruidos porque se identificaron completamente con la plenitud del pecado, en vez de la plenitud de Dios. Sus cuerpos y mentes, se hicieron guarida de pecado, guarida de demonios. Estos, (los impíos) el tiempo de gracia concedido no lo aprovecharon, no tomaron el "aceite" del Espíritu en sus "vasos de barro" y por lo tanto, recibieron la última y final maldición, sellándolos para destrucción eterna. En ellos se cumplirá la siguiente Escritura:

"El que es injusto, sea injusto todavía; y el sucio, ensúciese todavía..." Apoc. 22:11

Recordemos que el que tiene al Espíritu del Dios vivo, tiene y anda en el fuego del Dios vivo. El que anda y permanece en el fuego del Espíritu, puede vivir sin practicar el pecado, porque ElEspíritu que es fuego consumidor, consume el pecado, obteniendo no carne santificada, sino un carácter santificado a la perfecta y misma imagen de Jesús:

"Porque a los que antes conoció, también predestinó para que fuesen hechos conforme a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos." Rom. 8:29.

Los que reflejen un carácter similar al de Cristo, tendrán las victorias de Cristo porque sus victorias nodependen de sufuerza. Las victorias dependen del poder del Espíritu, porque saben que el evangelio de Jesucristo es potencia de Dios para salvación:

"Porque no me avergüenzo del evangelio, porque es potencia (poder) de Dios para salud (salvación) a todo aquel que cree; al judío primeramente y también al griego. Porque en él la justicia de Dios se descubre de fe en fe; como esta escrito: Mas el justo vivirá por la fe." Rom. 1:16-17.

Entonces el evangelio de Jesucristo es potencia (poder) de Dios para salvación a todo aquel que en él cree y Su Justicia (la de Dios) se descubre de fe en fe (crece de fe en fe).

Si el evangelio de Jesucristo y Su Justicia se descubre de fe en fe. ¿Cómo se descubre la fe?

La fe se descubre por el oír y el oír de la Palabra de Dios: Rom. 10:17: "Luego la FE es por el OÍR, y el OÍR por la Palabra de Dios." Y se descubre a "todo aquel que en él cree." Si la fe es por el oir y el oir de la Palabra de Dios, ¿Cómo es que se oye la fe de la Palabra de Dios?

1. Estudiando la Palabra por nosotros mismos

2. Orando por la Palabra en todo tiempo

3. Escuchando la Palabra

4. Obedeciendo la Palabra

Entonces somos justificados y salvados por la fe de Jesús. Esta fe, no es la fe de ningún hombre, ni tampoco es un mero creer. La verdadera fe es por la justicia de Dios que transforma el carácter y controla la conducta:

"La justicia de Cristo no es un manto para cubrir pecados que no han sido confesados ni abandonados; es un principio de vida que transforma el caráctery rige la conducta." DTG., pág. 509.

Si somos justificadosy salvos por la fe de Jesús, entonces la fe de Jesús, no es solamente el manto de Justicia que nos perdona todos nuestros pecados confesados, sino también es el poder que cambia el carácter y controla la conducta. La fees entonces poder para transformar el carácter y controlar la conducta.

Al que es salvo por la fe deJesús, se le otorga poder para obedecer la fe. Es verdad que la ley no salva, pero la fe magnifica la ley.

Los que dan testimonio del "agua y sangre" pueden hacerlo porque nacieron de "agua y Espíritu", habiendo aceptado el sacrificio de la "sangre" de Cristo. Por esto fueron bautizados con "agua y con Espíritu" para testimonio del pacto y de la promesa:

"Respondió Jesús: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios." Juan 3:5.

Es tan fácil aceptar a Jesús, y muchos son los que no lo aceptan como Su Salvador Personal. Muchos son los que no quieren confesar con su boca esta rica y eterna bendición. Pero, para los que creemos tenemos la más linda y grandiosa esperanza:

"Que si confesares con tu boca al Señor Jesús, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo. Porque con el corazón se cree para justicia; mas con la boca se hace confesión para salud (salvación)." Rom. 10:9-10.

Nuestros pensamientos deben ser centralizados en Dios y de esta inquebrantable y permanente unión, fluirá el poder de Dios hacia nuestra vidas. Una conección con el agente divino en todo momento es esencial para nuestro progreso espiritual.

Debemos buscar y orar continuamente por el Espíritu Santo (Judas 1:20) creando una comunión diaria; a toda hora, en todo minuto y en todo segundo. De esta forma permanecemos en Él y crecemos en Gracia. Recibiendo a Cristo somos vestidos de poder porque la presencia de Cristo es poder vitalizante. Debemos recibir a Cristo diariamente en todas las circunstancias, en la felicidad y en la tristeza, en los problemas y también en la enfermedad física y espiritual:

"La fe es un conquistador más poderoso que la muerte. Si el enfermo puede fijar sus ojos en fe sobre el Gran Sanador, veremos preciosos resultados. Traerá vida a nuestro cuerpo y a nuestro espíritu." MH 62. (versión en inglés).

El Espíritu Santo nos ha dado testimonio por sangre y agua que la Ley es justa, santa y buena y que por la fe de Jesús se habilita al hombre para glorificar el Nombre de Dios mediante un testimonio vivo en la revelación de la misma imagen y semejanza de Cristo:

1. Por la sangre de Cristo somos limpiados de pecado y por el agua del Espíritu somos resguardados del pecado.

2. El Espíritu a través de la Palabra de Dios nos da testimonio que la ley no anula la fe y la fe no anula la ley (Rom. 3:31). El Espíritu nos da testimonio que la ley no anula la Gracia y la Gracia no anula la ley (Rom. 5:20; 6:1).

3. La ley es completa y plena en el granplande la fe, y la fe es completa y plena en el gran plan de la salvación en Cristo.

4. La fe no rebaja la dignidad de la ley, y la ley no rebaja la dignidad de la fe.

5. La fe coloca sobre la ley el brillode la gloria de Dios, porque la ley es el reflejo del carácter de Dios (Exo. 33:18-22; 2Cor. 3: 3,7,8,9,17,18)

6. La ley no salva, pero por la fe de Jesús, seobedece la ley.

7. La ley no salva, pero por la fe de Jesús se obedece la fe. (Rom. 16:26)

8. La ley no salva, pero la fe magnifica la ley, pues la ley es la letra de Cristo, escrita, no con tinta en nuestros corazones, mas con el Poder del Espíritu Santo, para que nadie se gloríe. (2 Cor. 3:3)

9. El que está en la fe, está en el amor de Dios. El que está en el amor de Dios, está en el poder de Dios y el que está en el Poder de Dios, guarda la ley. (Juan 14:15,21 y 23; 1 Cor. 2:5).

10. El que guarda su ley, guarda Su Palabra y el que guarda Su Palabra está en Su amor. (Juan 14:21).

11. El que está en Su amor, el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo hacen con él morada. Hacen de él (el ser humano) templo del Dios vivo (Juan 14:23; 1 Cor. 3:16-17).

12. El que permita que Dios lo convierta en un templo vivo, donde la permanencia del Espíritu Santo sea completa y total en la anchura, la altura, la longura y la profundidad de la plenitud de Dios, será arrebatado sin ver la muerte. Será arrebatado en los aires para estar con Cristo por toda la eternidad. (1 Cor. 3:16-17; 6:19-20; 2 Cor. 6:16; Efes.3:18-20; Heb. 12:14; 1 Pedro 1:5,13; 1 Tes. 4:16-17).

Dios es amor y lo demostró muy particularmente cuando el Verbo (La Palabra) se hizo carne (Juan 1:1). Por lo tanto, los que continuamente escudriñen la Palabra, crecerán en la Palabra de Su amor y por el don de la fe de Cristo. Así, son perfeccionados, no por las obras de la ley, sino por la fe; abundando en la Gracia, para que andemos en renovación de mente, en renovación de Espíritu que obra para vida eterna; y no en renovación de carne que obra para muerte. Porque por Su Palabra fuimos recibidos para ser renovados inicialmente y por Su Palabra recibimos continuamente mayor Gracia, siendo santificados en Su Palabra y por Su Palabra. Recordemos que:

Así podemos vivir por fe, comer por fe, hablar por fe, vestirnos por fe, trabajar por fe, casarnos por fe, porque: "...lo que noes de fe, es pecado." Rom. 14:23. Y porque Dios suplirá siempre lo que nos falte: "Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta.." Fil. 4:19.

Si rendimos nuestra voluntad a Su Voluntad, el obrará en nosotros el querer como el hacer: "Porque Dios es el que en vosotros obra así el querer como el hacer, por su buena voluntad." Filip. 2:13.

Dios nos ha hecho una gran promesa. No solamente nos da el poder para vencer, sino que nos promete que no permitirá que seamos tentados más de lo que podamos resistir:

"No os ha tomado tentación, sino humana; más fiel es Dios, que no os dejaráser tentados más de lo que podéis llevar; antes dará también juntamente con la tentación la salida, para que podáis aguantar." 1 Cor. 10:13.

El Espíritu Santo está preparando un pueblo para ser arrebatado o trasladadosin ver la muerte. Se necesitará una total, completa e irreversible confianza (fe) y dependencia de Dios.

Los que pretendan ser justificados por la fe de la presunción, serán condenados por la ley de Dios, pues caminan en esclavitud de pecado y no en libertad de espíritu.

Vendrán pruebas de tal magnitud y con tal rapidez, que tomarán a todos por sorpresa. Particularmente en la forma tan repentina e inesperada en que los eventos finales se desarrollarán.

Los hijos de Dios deben prepararse en todos los sentidos y particularmente en el sentido espiritual, de tal forma que el cielo pueda declarar: "Porque has guardado la palabra de mi paciencia, yo también te guardaré de la hora de la tentación [de la prueba] que ha de venir en todo el mundo..." Apoc. 3:10.

"Sólo los que hayan estudiado diligentemente las Escrituras y hayan recibido el amor de la verdad en sus corazones, serán protegidos de los poderosos engaños que cautivarán al mundo." CS 683.

Se necesitará una fe que se haga manifiesta en la transformación del carácter a la misma imagen de Cristo. Necesitaremos la misma plenitud del Espíritu Santo. Amén.

"Sabemos que cualquiera que es nacidodeDios, no peca; mas el que es engendrado de Dios, se guarda a sí mismo, y el maligno no le toca." 1 Juan 5:18.

 

 

 

 

 

 

 


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