Capítulo
3
¿DÓNDE SE ORIGINA
EL
PECADO, EN LA MENTE
O EN LA CARNE?
"Gracias doy a Dios, por Jesucristo
Señor nuestro. Así que, yo mismo con la mente
sirvo a la ley de Dios, mas con la carne a la ley
del pecado." Rom. 7:25.
Vemos en este versículo que es en el pensamiento,
en la mente donde se sirve la ley de Dios. El deseo de
la carne, de los ojos, el orgullo, estas son las cosas que están
en nuestra carne; son las que constantemente están tratando
de incitarnos a pecar. Este deseo o tendencia de nuestra carne,
de nuestros miembros no es pecado. En esto está la tentación.
Recordemos, la tentación no es pecado. Según la
Biblia hay una ley en la carne, en nuestros miembros que nos
incita al pecado:
"Mas veo otra ley en mis miembros, que se rebela
contra la ley de mi espíritu, y que que me lleva
cautivo a la ley del pecado que está en mis miembros."
Rom 7:23.
La ley de Dios es la ley del Espíritu, porque el
Espíritu Santo es quien escribe la ley de Dios en nuestros
corazones. El Espíritu Santo es el fuego de Dios y es
a su vez Dios, (el Espíritu Santo es Dios, con su propia
personalidad) que quema el pecado en nuestra carne, y
es también el fuegode Dios que nos capacita
con poder para no pecar: "Siendo ma-nifiesto que sois
letra de Cristo administrada de nosotros, escrita no con tinta,
mas con el Espíritu del Dios vivo; no en tablas
de piedra, sino en tablas de carne del corazón."
2 Cor. 3:3.
La Palabra dice que con la mente servimos a la ley de Dios,
(la ley del Espíritu), y que la ley de los miembros (o
la ley de la carne), se rebela contra la ley del Espíritu,
(la ley de Dios). Esta ley, (la del Espíritu), es la ley
de Dios. Es la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús:
"Porque según el hombre interior, me deleito
en la ley de Dios." Rom. 7:22.
¿HAY EXCUSA PARA EL PECADO?
Si seres angelicales y seres humanos, con mente y carne perfectas,
pecaron, entonces no es culpa de la carne de pecado o carne pecaminosa
la razón del pecado. La carne de pecado no puede ser una
excusa para el pecado. No puede ser una muletilla para decir,
que debido a la debilidad de nuestra carne, pecamos, ya que está
probado que los que tenían mente y carne perfecta, pecaron.
Dios quiere demostrar al universo que se puede obedecer en
todo tiempo, en todo lugar y en toda circunstancia.
La ley de las tendencias de la carne al pecado fue automaticamente
adquirida por Adán y Eva cuando ellos pecaron. Pero, hagamos
la pregunta: Si Adán y Eva no tenían la
ley de las tendencias al pecado o carne pecaminosa antes de
pecar, ¿por qué pecaron? Podemos hacer esta
misma pregunta en relación a Lucifer. Lucifer fue el ángel
más exaltado del cielo, perfecto en todos sus caminos,
sin pecado. Perfecto en mente y carne. Fue hecho superior
a todos los otros ángeles y, desde luego, superior a los
seres humanos. Preguntemos entonces: ¿Cómo un
ser tan perfecto como Lucifer, con mente y carne angelical perfecta,
pecó? Esto revela que la carne y mente santificada
no brindan seguridad para no pecar. La Biblia define el pecado
como transgresión de la ley de Dios (es desobediencia
a la ley divina1Juan 3:4). Dios ha demostrado a través
de Cristo (Dios hecho hombre) que se puede guardar u obedecer
la ley de Dios en carne humana después de la caída
de Adán. Esto también demuestra que no hay necesidad
de pecar ni en carne santificada, ni en carne humana caída.
Gloria a Dios.
Todos los seres que pecaron originalmente, lo hicieron siendo
perfectos, pecaron teniendo todas sus facultades perfectas,
creadas a la imagen de Dios. Pecaron por su propia voluntad.
Dios hizo a todas sus criaturas perfectas, pero los hizo con
la facultad de decisión y voluntad propia. Es contrario
al carácter de Dios forzar la voluntad de los seres creados.
La conclusión es obvia. El pecado no entró a este
mundo por culpa de seres débiles, de seres caídos,
con fa-cultades debilitadas y depravadas. El pecado entró
primero en el cielo y después en la tierra con seres perfectos,
sin ningún tipo de debilidad o desventaja.
El pecado nació misteriosamente en el ángel
creado más perfecto del universo. Este ángel (Lucifer),
fue creado perfecto:
"Perfecto eras en todos tus caminos desde el día
que fuiste creado, hasta que se halló en ti maldad."
Ezequiel 28:15.
Los que desobedecieron los mandamientos de Dios (parte de
los ángeles en el cielo, Adán y Eva) originalmente
lo hicieron con toda la perfección que el cielo podía
otorgarles. Pecaron y violaron la ley de Dios, violaron los mandamientos
de Dios. Lucifer no quiso guardar la ley de Dios. No quiso obedecer.
Decidió voluntariamente violar los mandamientos de Dios.
Adán y Eva decidieron hacer lo mismo; pero ellos,
a diferencia de Lucifer fueron tentados, fueron engañados.
Lucifer nunca fue tentado. Lucifer no fue engañado.
El pecado nació en él. El pecado es un misterio
que no tiene explicación.
El pecado entonces es un misterio que no tiene causa.
Todo en el universo tiene su causa y efecto, pero el pecado no
tiene causa. Dios nunca ha hecho algo que sea la causa y la razón
del pecado, porque Dios todo lo que ha hecho lo ha hecho bueno
en gran manera. Dios no creó el pecado, ni creó
a ángeles o a hombres pecadores. Los creó a todos
perfectos, puros y santos. Todos aquellos que hemos pecado desde
Lucifer hasta el hombre, lo hemos hecho por decisión propia.
Por libre decisión. De esta forma fuimos hechos esclavos
del pecado. Así mismo podemos ser libres de la esclavitud
del pecado, por libre decisión. Si así de fácil
fue caer, así de fácil es salvarse en Cristo Jesús,
regalo gratuito, por fe, a los que creen en Su Nombre.
El pecado no tiene causa pero sí tiene efecto
(la muerte). La redención (la salvación), en cambio,
si tiene causa. La causa es el amor de Dios y el efecto es la
salvación del pecado. Gloria a Dios por el misterio
de la piedad. El misterio de la piedad es el misterio
de la redención. El misterio de la redención es
el misterio de la realidad de que el hombre en Cristo Jesús
puede vencer, como el venció, porque:
"...grande es el misterio de la piedad: Dios ha sido
manifestado en carne, ha sido justificado en el Espíritu,
ha sido visto de los ángeles, ha sido predicado a los
gentiles, ha sido creído en el mundo, ha sido recibido
en gloria." 1Tim. 3:16.
¿DÓNDE SE ORIGINA EL PECADO?
Podemos comenzar a contestar esta pregunta, siendo más
específicos: ¿Se origina el pecado en la mente
o en la carne? La carne perfecta y la carne pecaminosa (ambas)
han sido incitadas por Satanás como vehículos para
llegar a las mentes perfectas y a las mentes de pecado (mentes
pecaminosas). Es en la mente donde se toman las decisiones de
desobedecer o de obedecer la ley del Espíritu.
SATANÁS UTILIZA LA CARNE
PARA LLEGAR A LA MENTE
Cuando Satanás incitó a Eva, la primera vez,
¿Cómo la incitó? ¿A través
de la carne o a través de la mente? ¿Acaso
no fue a través de la carne? ¿Acaso no fue a través
del apetito? ¿Este apetito era pecaminoso o santificado?
Obviamente era santificado. ¿Porqué era
santificado? Porque no había pecado.
Podemos ver entonces, que para Satanás hacernos pecar,
el trata de llegar a nuestra mente a través de
nuestra carne (independientemente si la carne es perfecta
o pecaminosa). A Satanás no le importaba si la carne era
santificada con una mente santificada, con una mente y carne
perfectas (como en el caso de Adán y Eva antes
de la caída). El interés de Satanás era
lograr que la santa pareja decidiera, por libre albedrío
o por voluntad propia, abandonar su lealtad a Dios, violando
su mandamiento de no comer del árbol del bien y del mal.
Adán y Eva, entonces, no pecaron porque tenían
la ley del pecado en su carne, pues tenían la ley del
Espíritu. Pecaron porque, aunque tenían poder
para obedecer, eligieron vo-luntariamente dejar la ley del Espíritu
y aceptar la ley del pecado. Pecaron porque desconfiaron de
la Palabra de Dios. Llegamos a la conclusión que es
en lamente donde se ori-gina el pecado.
La Palabra de Dios define claramente lo que es pecado: "Cualquiera
que hace pecado, traspasa también la ley, pues el pecado
es transgresión de la ley." 1 Juan 3:4. El
problema con la descendencia de Adán después del
pecado, radica en que nuestras mentes han sido severamente
debilitadas, nuestras facultades han perdido la fuerza y calidad
como consecuencia del pecado (como consecuencia de la desobediencia).
Hemos perdido la habilidad o el poder de obedecer los mandamientos
de Dios, la Palabra de Dios.
CRISTO CONDENÓ EL PECADO VIVIENDO EN CARNE DE PECADO
"...Dios, enviando a su Hijo en semejanza de carne
de pecado, y a causa del pecado, condenó al pecado
en la carne". Rom. 8:3. "...tentado en todo según
nuestra semejanza, pero sin pecado." Heb. 4:15.
De esta manera, Cristo condenó el pecado en la carne
de pecado, pero sin pecado. De esta misma forma (Cristo
condenando el pecado en la carne de pecado), podemos ser de
nuevo leales a las palabras de Dios, pues la carne debilitada
por el pecado es ahora controlada por la ley del Espíritu.
Leales y obedientes a sus mandamientos, pues la Ley del Espíritu,
Cristo a través del Espíritu Santo, fuego del Dios
vivo, obrando en nuestras mentes y cuerpos pecaminosos, condena
el pecado en la carne, no por nuestros méritos o por nuestra
fuerza, sino por los méritos y por el poder de Cristo:
"Así que, hermanos, deudores somos, no a la
carne, para que vivamos conforme a la carne. Porque si
viviereis conforme a la carne, moriréis; mas si por
el Espíritu mortificáis las obras de la carne,
viviréis." Rom. 8:12,13.
"Porque lo que era imposible a ley, por cuanto era débil
por la carne; Dios, enviando a su Hijo en semejanza de carne
de pecado, y a causa del pecado, condenó al pecado en
la carne." Rom. 8:3. En otras pa-labras, la ley
no era débil, sino que la carne se hizo débil,
pues la Palabra dice:
"Cristo nos redimió de la maldición de la
ley, hecho por nosotros maldición..." Gal. 3:13.
Noten que dice "hecho por nosotros maldición".
Porque fuimos nosotros los que pecamos. Hicimos por nuestros
pecados, de la ley una maldición. La ley en sí
misma no es maldición, sino que fue hecha por nosotros
maldición. Por eso "Cristo nos redimió de
la maldición de la ley", de la maldición del
pecado, "Para que la bendición de Abrahán
fuese sobre los gentiles en Cristo Jesús; para que
por la fe recibamos la promesa del Espíritu." (Gal.
3:14). "Para que la justicia de la ley fuese cumplida
en nosotros, que no andamos conforme a la carne, mas conforme
al Espíritu." Rom. 8:4.
EL PLAN DE
RESTAURACIÓN
Satanás sabía que si podía
lograr que seres perfectos eligieran voluntariamente desobedecer,
las mentes y cuerpos de estos seres, (seres humanos), se debilitarían
de tal manera que les sería imposible obedecer a Dios.
Pero, Satanás jamás se imaginó que Dios,
inmediatamente después del pecado de Adán
y Eva, no solamente establecería un mecanismo de restauración
perfecto, sino que inmediatamente presentaría un
poderoso medio y un poderoso plan alterno (un plan restaurador),
que capacitaría al hombre a obedecer, aún con
carne de pecado.
Este plan restaurador tenía dos propósitos,
uno a corto plazo y otro a largo plazo. Este plan restaurador,
este meca-nismo de restauración, fue puesto en
vigor inmediatamente entró el pecado para así poder
restablecer el plan original en la creación del hombre.
Mediante este plan restaurador, se establece de nuevo el plan
original como si el hombre nunca hubiese pecado.
Primero, se estableció el método para que
el hombre pecador pueda ser inmediatamente perdonado de sus pecados
(mediante el sacrificio del cordero, símbolo de Cristo,
Gen. 4:4). Este mismo método estableció
la forma en que se iba a pagar por la deuda del pecado (mediante
la muerte de Cristo el verdadero Cordero) para que una vez ésta
fuese pagada, el hombre tuviera de nuevo el privilegio de ser
restaurado completamente no solamente en espíritu
sino también en cuerpo y unirse de nuevo total y permanentemente
a la familia del cielo.
Segundo, se estableció una "enemistad"
sobrenatural entre la descendencia de la mujer (Cristo, Dios
hecho hombre) y la serpiente (Satanás). Esta "enemistad",
no sólo era una profecía, sino también la
Gracia inmediata de Cristo para perdonar y también
capacitar (darle poder) al hombre para que no practicara el pecado.
Como parte del plan de restauración, el universo entero,
incluyendo los seres humanos, tienen la oportunidad de comparar
los resultados de obtener el carácter de Satanás
mediante una vida de pecado o los resultados de obtener el carácter
de Cristo, mediante una vida de Gracia Divina que crea en el
hombre una enemistad contra el pecado y contra Satanás.
Desde el mismo momento en que Adán y Eva pecaron, sus
facultades superiores, (el intelecto, la conciencia y la razón)
que controlaban las facultades inferiores, (el apetito, la pasión
y el deseo) quedaron debilitadas. Se encontraban atemorizados
y culpables. Sus pensamientos y sentimientos ya no eran santificados.
Sus pensamientos y sentimientos se encontraban confusos. Habían
perdido la mente de Cristo y habían adquirido los pensamientos
y sentimientos de Satanás. Pero Dios frustó inmediatamente
el plan de Satanás, al crear una enemistad contra
el pecado que le permitía al hombre recuperar los pensamientos
y sentimientos de Dios (el carácter de Dios). Los
ángeles que nunca han caído siempre han tenido
los pensamientos y sentimientos elevados de Dios (reflejan el
carácter de Dios). Estos ángeles obedecen continuamente
a Dios.
¿EXISTE
ALGUIEN EN ESTOS MOMENTOS, FUERA DE DIOS, QUE OBEDEZCA SU LEY?
Hasta ahora los ángeles que
nunca cayeron, que todavía están con Dios en
el cielo, obedecen la ley de Dios. No han desobedecido
sus mandamientos. Voluntariamente han decidido mantenerse fieles
a Dios. Éstos han probado que se puede guardar la ley
de Dios, aunque un ángel muy supe-rior a ellos (Lucifer),
no quiso guardarla (obedecerla). El hombre no puede guardar (obedecer)
la ley de Dios, porque se debilitó por el pecado, pero
Dios creó un mecanismo de restauración omnipotente
para todo aquel que en Él cree. Analicemos la siguiente
pregunta:
¿PUEDEN LOS HOMBRES CON Y EN CRISTO GUARDAR LA LEY
DE DIOS?
¿Podía Adán antes de la caída
obedecer o guardar la ley de Dios? ¿Pueden los
hombres ahora, con carne de pecado, (carne pecaminosa), después
de la caída de Adán, obedecer o guardar la
ley de Dios? Las respuestas a estas preguntas vindican
o destruyen el carácter de Dios. Las respuestas a estas
preguntas establecen si el fundamento del gobierno de Dios es
perfecto o no lo es. Las respuestas a estas preguntas establecen
si la ley de Dios es perfecta o no lo es.
Las Escrituras nos retan a aceptar si lo que dicen en
ellas es verdad o no: "Si me amáis guardad mis
mandamientos". Es Dios quien dice en su Palabra:
"El que tiene mis mandamientos, y los guarda, aquél
es el que me ama; y el que ama, será amado de mi Padre
y yo le amaré, y me manifestaré a él."
Juan 14:21. Son las Escrituras las que testifican que el
que dice que le ha conocido y no guarda los mandamientos de Dios,
el tal es mentiroso:
"El que dice: Yo le he conocido, y no guarda sus
mandamientos, el tal es mentiroso, y no hay verdad
en él." 1 Juan 2:4.
Según la Biblia, el hombre puede guardar la ley de
Dios, pero sólo con el poder de Dios. Este es el milagro
más grande que Dios puede hacer. Jesús
dijo:
"Si guardareis mis mandamientos, estaréis en mi
amor; como yo también he guardado los mandamientos de
mi Padre, y estoy en su amor." Juan 15:10.
Continuamente escucho a personas decir que Dios es poderoso
para hacer toda clase de milagros. Dicen que Dios puede curar
el cáncer, que Dios puede hacer que un ciego vea, que
Dios puede resucitar a los muertos, y exclaman Gloria a Dios,
pero si alguien les dice que se puede vivir sin pecar en esta
tierra con el poder de Dios, casi nadie lo cree. Dirán
que es imposible. La Biblia sin embargo, no sólo dice
que Dios es poderoso para hacer toda clase de milagros y también
de resucitar muertos, sino que nos da todo el poder sobre Satanás
(Luc. 10:19), nos da armas poderosas en Dios para destruir
fortalezas y cautivar todo intento a la obediencia de Cristo
(2 Cor. 10:4-6), nos dice que el que permanece en Él
no peca (1 Juan 3:6), que todo lo podemos en Cristo que
nos fortalece (Filip. 4:13), que Dios es poderoso para
guardarnos sin caída (Judas 1:24), y que si hacemos
lo que Dios nos dice que hagamos, no caeremos jamás (2
Pedro 1:10), etc., etc.
Es muy sencillo, o aceptamos simplemente todo lo que Dios dice
o aceptamos sólo que queremos creer, o lo que nos digan
los hombres. Que cada persona acepte la Palabra de Dios como
está escrita en su totalidad y no sólo parte de
ella, es mi oración.
A través de los siglos, después de la muerte de
Jesús, miles de personas han aceptado por fe el
perfecto y completo sa-crificio de Cristo en la cruz
del calvario. La realidad del Calvario. Estos murieron en
el Señor, con la esperanza de la resurrección:
"Porque el mismo Señor con aclamación, con
voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá
del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero."
1 Tesal. 4:16.
Antes de la muerte de Cristo también hubo miles
de fieles que aceptaron las realidades de la cruz en símbolos
y sacrificios de corderos por fe. Estos también resucitarán
primero.
"SEREMOS
ARREBATADOS"
Hoy, hay una generación
que está viviendo precisamente cuando la esperanza de
los que murieron se hará una realidad. Pero, ¿cuándo
se cumplirá la esperanza de los vivos?:
"De cierto os digo, que nopasará esta generación
hasta que todo sea hecho". Luc. 21:32. "Luego
nosotros, los que vivimos, los que quedamos, juntamente
con ellos seremos arrebatados en las nubes a recibir al
Señor en el aire, y así estaremos siempre con
el Señor." 1 Tes. 4:17.
La mayoría de los cristianos no se han dado cuenta
del privilegio que Dios le da a un remanente de la última
ge-neración: el privilegio de no morir. Este privilegio
trae consigo también una gran responsabilidad, pues tenemos
toda la historia desde la creación del mundo, todas las
promesas hechas a los antiguos profetas como realidades cumplidas.
Todas las cosas escritas, fueron escritas principalmente para
nosotros:
"Y estas cosas les acontecieron en figura; y son escritas
para nuestra admonición, en quienes los fines de los siglos
han parado."1 Cor. 10:11.
"Cada uno de los profetas antiguos habló menos
para su propio tiempo que para el nuestro, de manera que sus
profecías son vá-lidas para nosotros."
MS3, pg. 386.
LOS GRANDES
EVENTOS DE LA HISTORIA PASADA SE REPETIRÁN
"¿Qué es lo que fue?
Lo mismo que será. ¿Qué es lo que ha sido
hecho? Lo mismo que se hará; y nada hay nuevo debajo
del sol." Ecles. 1:9.
"La Biblia ha acumulado y reunido sus tesoros para esta
última generación. Todos los grandes eventos
y las solemnes transacciones de la historia del Antiguo Testamento,
han sido repetidas y se están repitiendo en la iglesia
en estos últimos días." MS3 pg. 387.
"Es con ferviente anhelo que anticipo el tiempo cuando
se repetirán los sucesos del día de Pentecostés
aún con mayor poder que en esa ocasión.
Juan dice: 'Vi a otro ángel descender del cielo con gran
poder; y la tierra fue alumbrada con su gloria' (Apoc. 18:1).
Entonces, como en el momento del Pentecostés, la gente
oirá la verdad que será presentada a cada hombre
en su propio idioma." EUD, pág. 206.
UN PENTECOSTÉS
DE MAYOR PODER
¿Creeremos verdaderamente lo que
dice la Palabra del Señor? ¿Creeremos que el Dios
que hizo el universo con el poder de su Palabra, tiene
también poder no sólo para perdonar, sino para
quitar pecados, para enviar al Espíritu Santo con poder
y obedecer su ley? Acaso no dice la Escritura:
"¿No podré yo hacer de vosotros como este
alfarero, oh casa de Israel, dice Jehová? He
aquí que como el barro en la mano del alfarero,
así sois vosotros en mi mano, oh casa de Israel."
Jer. 18:6.
"Levantad en alto vuestros ojos, y mirad quien creó
estas cosas; él saca por cuenta su ejército, a
todas llama por sus nombres, ninguna faltará, tal es
la grandeza de su fuerza, y su poder y virtud." Isa. 40:26.
Hubo un Pentecostés (lluvia temprana) y pronto habrá
otro Pentecostés (lluvia tardía) con mayor poder
y con mayores resultados. Este evento está más
cerca de lo que muchos se imaginan. Con gran poder este suceso
se volverá a repetir. Pocos son los que entienden el poder
y la Gracia que acompañan a la lluvia temprana del Espíritu
Santo:
"Y como se cumplieron los días de Pentecostés,
estaban todos unánimes juntos; Y de repente vino un estruendo
del cielo, como de un viento recio que corría, el
cual hinchió toda la casa donde estaban sentados."
Hechos 2:1-2.
El Espíritu Santo en la lluvia temprana nos purifica
y nos transforma hasta que ganamos la victoria sobre toda palabra
y obra mala, y sobre toda tentación. Esta es la preparación
que necesitamos antes de que estemos listos para recibir
el "refrigerio" de la lluvia tardía:
"Vosotros también, hijos de Sión, alegraos
y gozaos en Jehová vuestro Dios; porque os ha dado la
primera lluvia arregladamente, y hará descender sobre
vosotros lluvia temprana y tardía, como al principio."
Joel 2: 23.
"Y no dijeron en su corazón: Temamos ahora a
Jehová Dios nues-tro, que da lluvia temprana y tardía
en su tiempo; los tiempos establecidos de la siega nos guarda.
Vuestras iniquidades han estorbado estas cosas, y vuestros
pecados apartaron de vosotros el bien." Jerem. 5: 24-25.
"Porque como desciende de los cielos la lluvia,
y la nieve, y no vuelve allá, sino que harta la tierra,
y la hace germinar y producir, y da simiente al que siembra,
y pan al que come; así será mi pa-labra que
sale de mi boca, no volverá a mí vacía,
antes hará lo que yo quiero, y será prosperada
en aquello para que la envié." Isa. 55: 10-11.
"Muchos en gran medida, han dejado de recibir la lluvia
temprana. No han obtenido todos los beneficios que Dios
ha provisto para ellos por medio de ella. Esperan que la deficiencia
sea suplida por la lluvia tardía...Están cometiendo
una terrible equi-vocación." TM pg. 507.
"Hoy habéis de entregaros a Dios para que seás
vaciados del yo...Hoy habéis de tener purificado vuestro
vaso para que esté listo...para los chaparrones de
la lluvia tardía, pues vendrá la lluvia tardía
y la bendición de Dios llenará a cada alma que
esté purificada de toda contaminación...idóneos
para el bautismo del Espíritu Santo." MS1 pg. 223.
Aprovechemos hoy la lluvia temprana y recibiremos la lluvia
tardía:
"Pues, hermanos, tened paciencia hasta la
venida del Señor. Mirad cómo el labrador espera
el precioso fruto de la tierra, aguardando con paciencia, hasta
recibir la lluvia temprana y tardía." Sant. 5:7.
Podemos recibir las lluvias de Gracia porque tenemos todas
las realidades del Calvario cumplidas. Tenemos todo el conocimiento
de las profecías cumplidas y en proceso final de cumplimiento.
Aunque no sepamos el día ni la hora de la venida de Jesús,
todos los acontecimientos mundiales decla-ran que ¡Cristo
Viene Ahora! Ya ha comenzado a llover, Gloria a Dios. Esto
es una realidad presente, una verdad presente.
LA SEGUNDA
VENIDA DE CRISTO ES TAN REAL COMO LO FUE LA CRUZ DEL CALVARIO
Esta generación presenciará
la segunda realidad más linda y hermosa. La primera
realidad se logró sólo en el calvario. Cuando Cristo
venga la segunda vez, se habrá completado la segunda
realidad de la expiación completa en la cruz del calvario.
Cuando Cristo murió en la cruz, su muerte y sacrificio
fue único total y completo. Murió y pagó
una vez y para siempre por nuestros pecados. En este sentido
la expiación fue total y completa. Pero el Señor
no terminó su obra ex-piatoria, sino que ascendió
a los cielos para comenzar una obra muy especial de un ministerio
prefigurado en el Santuario terrenal, figura del celestial. El
Señor había ordenado a Moisés:
"Y hacerme han un santuario, y yo habitaré
entre ellos. Conforme a todo lo que yo te mostrare, el diseño
del tabernáculo, y el di-seño de todos
sus vasos, así lo haréis." Ex. 25:8-9.
"TESORO
EN VASOS DE BARRO"
Este "diseño" del
templo, del santuario o del tabernáculo. Este "diseño"
de los "vasos" del templo: "...sirven
de bosquejo y sombra de las cosas celestiales, como fue respondido
a Moisés cuando había de acabar el tabernáculo:
Mira, dice, haz todas las cosas conforme al dechado que te ha
sido mostrado en el monte." Heb. 8:5. Porque Dios
había pre-determinado desde antes de la fundación
del mundo que el hombre fuera un templo donde habitase
Dios: "¿No sabéis que sois templos
de Dios, y que el Espíritu de Dios mora en vosotros?".
1 Cor. 3:16. "Tenemos empero este tesoro en
vasos de barro, para que la alteza del poder
sea de Dios, y no de nosotros." 2 Cor. 4:7.
Dios había pre-determinado y ordenado que le hicieran
un santuario, un templo aquí en la tierra figura del celestial,
"sombra de cosas celestiales". En el antiguo pacto
se debía creer por fe en los símbolos que en un
futuro iban a ser rea-lidades. En el nuevo pacto se debe creer
por fe las realidades que han sido hechas, y las que Cristo está
por hacer. En este nuevo pacto el Señor quiere
habitar total y completamente en nuestros "vasos
de barro", haciéndonos total y completos templos
del Espíritu Santo. Obteniendo la plenitud del
Espíritu, para que "podaís bien comprender
con todos los santos cuál sea la anchura, y la
longura, y la profundidad, y la altura."
Efes. 3:18. De tal forma que "Habite Cristo por
la fe en vuestro corazón; para que arraigados, y fundados
en amor", (Efes. 3:17), recibamos "conforme
a las riquezas de su gloria, el ser corroborados con potencia
en el hombre interior por su Espíritu", (Efes. 3:16)
edificando "... sobre el fundamentode los apóstoles
y profetas, siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo
mismo. En el cual, compaginado todo el edificio, va creciendo
para ser un templo santo en el Señor", (Efes.
2:20-21) recibiendo no sólo una pequeña porción
del Espíritu Santo, sino la totalidad de la promesa, y
podamos permanecer en Él, y para que el que permanezca
en Él, no peque, obteniendo "...la santidad
sin la cual nadie verá al Señor." Heb. 12:14.
Este libro, tiene el propósito que entendamos que
los símbolos y profecías que Dios dió a
los antiguos profetas, son para nosotros realidades "a quienes
han alcanzado los fines de los siglos", para que esta última
generación revele al universo entero lo que
significa "el lugar de suhabitación" de
tal forma que se pueda demostrar que lo importante es
tener caracteres santificados en y con la plenitud
del Espíritu Santo, aún si tenemos carne
de pecado, carne pecaminosa. No estamos diciendo que tenemos
que tener carne santificada, o que se puede lograr tener carne
santificada ahora, aquí en la tierra. Esto no es posible
hasta que Cristo venga y seamos arrebatados en las nubes
de los cielos. Nosotros nopodemos tener ahora carne santificada.
Cristo renovará esta carne cuando el regrese por segunda
vez: "Y si el Espíritu de aquel que levantó
de los muertos a Jesús mora en vosotros, el que
le-vantó a Cristo Jesús de los muertos, vivificará
también vuestros cuerpos mortales por su Espíritu
que mora en vosotros." Rom. 8:11.
Lo que estamos hablando es de mente santificada, no de carne
santificada. Estamos hablando de la renovación y restauraciónde
nuestros caracteres a la perfecta imagen de Jesús. La
Palabra de Dios dice:
"Porque a los que antes conoció, también predestinó
para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo,
para que él sea el primogénito entre muchos hermanos."
Rom. 8:29.
Somos transformados por el Espíritu Santo a la misma
semejanza de Cristo. El hombre fue creado a la imagen de
Dios, tanto interna (carácter) como externa (Gen.
1:27). Cuando el hombre pecó perdió la Gloria
de Dios, perdió el carácterde Dios:
"Por cuanto todos pecaron, y están destituídos
de la gloria de Dios." Rom. 3:23.
Ahora todos clamamos con esperanza no sólo la manifestación
del poder de Dios al renovar nuestro cuerpo, sino de la manifestación
de la gloria de Dios al renovar nuestra mente a la perfecta imagen
de Cristo:
"A los cuales quiso Dios hacer notorias las riquezas
de la gloria de este misterioentre los gentiles,
que es Cristo en vosotros, la espe-ranza de gloria."
Col. 1:27.
LA GLORIA
DE DIOS ES EL CARÁCTER DE DIOS
Ahora mirando a cara descubierta, libres
en el Señor, estamos siendo transformados de gloria
en gloria (de carácter en carácter), de fe
en fe (Rom. 1:17) "En la misma semejanza"
de Cristo, por el Espíritu del Dios vivo:
"Por tanto, nosotros todos, mirando a cara descubierta
como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados
de gloria en gloria en la misma semejanza, como
por el Espíritu del Señor." 2 Cor. 3:18.
Por lo tanto, "Levántate, resplandece; que ha
venido tu lumbre, y la gloriade Jehová ha
nacido sobre ti". Isa. 60:1. Porque: "Todos
los llamados de mi Nombre, para gloriamía los creé,
los formé y los hice." Isa. 43:7.
Es pues, en esta última generación cuando las
grandes y últimas profecías de Daniel y Apocalipsis
se cumplen; es también el tiempo especial en que la
gloria de Dios (su carácter) se revela de manera
abundante y maravillosa:
"Después de estas cosas vi otro ángel descender
del cielo teniendo grande potencia [poder]; y la tierra
fue alumbrada de su gloria. Y clamó con fortaleza
en alta voz, diciendo: Caída es, caída es la gran
Babilonia, y es hecha habitación de demonios, y guarida
de todo espíritu inmundo, y albergue de toda ave sucia
y aborrecible." Apoc. 18:1-2.
EL MISTERIO
DE LA ENCARNACIÓN
La realidad del misterio de la encarnación
de Cristo es: Divinidad vestida de humanidad. Esto
hace posible la más hermosa realidad del Mensaje de
Justificación por la fe: Humanidad vestida y participante
de la naturaleza divina como dice la Escritura. Para que
cuando Cristo venga la segunda vez, arrebate a una generación
viva, que no tuvo que morir, porque creyeron total y completamente
en la promesa, mediante las cuales fueron hechos: "...Participantes
de la naturaleza divina, habiendo huído de la corrupción
que está en el mundo por causa de la concupiscencia."
2 Pedro 1:4.
LA PURIFICACIÓN DE NUESTRO SANTUARIO
Cristo está obrando la purificación de nuestro
santuario, purificando nuestro templo. Sin embargo, todavía
hoy, estamos en un mundo de pecado, todavía hay muerte,
todavía hay enfermedades, todavía no ha habido
una generación que crea total y completamente que Dios
no sólo tiene poder para perdonar pecados, sino
que también tiene poder para quitar pecados (Juan 1:29).
Creemos que Cristo puede hacer toda clase de milagros, aún
levantar a los muertos, creemos en el bautismo del Espíritu
Santo y el poder que lo acompaña. Creemos que Dios (Padre,
Hijo y Espíritu Santo) es omnipotente, pero se hace dificilísimo
(a los que no creen) creer que Dios tiene tanto podercomo
para cumplir su Palabracuando dice:
"Cualquiera que permanece en él, no peca;
cualquiera que peca, no le ha visto, ni le ha conocido."
1Juan 3:6.
"Sabemos que cualquiera que es nacido de Dios, no peca;
mas el que es engendrado de Dios, se guarda a sí mismo,
y el maligno no le toca." 1 Juan 5:18.
"A aquel, pues, que es poderoso para guardaros sin caída,
y presentaros delante de su gloria irreprensibles, con grande
alegría." Judas 1:24.
"Por lo cual, hermanos, procurad tanto más afirmar
vuestra vocación y elección; porque haciendo estas
cosas, no caeréis jamás." 2 Pedro 1:10.
"Mas a Dios gracias, el cual hace que siempre triunfemos
en Cristo Jesús, y manifiesta el olor de su conocimiento
por nosotros en todo lugar." 2 Cor. 2:14.
"Y poderoso es Diospara hacer que abunde en vosotros
toda gracia, a fin de que, teniendo siempre en todas las
cosas todo lo que basta, abundéis para toda buena
obra" 2 Cor. 9:8. "Porque como desciende de
los cielos la lluvia y la nieve, y no vuelve allá, sino
que harta la tierra, y la hace germinar y producir, y da simiente
al que siembra, y pan al que come; Así será mi
palabra que sale de mi boca, no volverá mí
vacia, antes hará lo que yo quiero, y será
prosperada en aquello para que la envié." Isa.
55:10-11.
LOS MANDAMIENTOS
Y EL PODER DE DIOS EN LA CARNE DE PECADO
Es mi más sincera oración,
en el Nombre de Jesús, que entendamos que los mandamientos
de Dios no son penosos:
"En esto conocemos que amamos a los hijos de Dios, cuando
amamos a Dios, y guardamos sus mandamientos. Porque este
es el amor de Dios, que guardemos sus mandamientos; y sus mandamientos
no son penosos." 1 Juan 5:2-3.
Los mandamientos son promesas de Dios para no pecar, para
no desobedecer, a través de su Espíritu en nosotros.
La Biblia no dice: "No mates". La
Biblia dice: "No matarás". Si dijera
"no mates" implicaría en tiempo presente
que "estás matando", pero si dice "no
matarás" lo que está diciendo es que te
está prometiendo que no matarás. ¿Por
qué? Porque "todo lo puedo en Cristo que me fortalece".
Fil. 4:13. Analicemos los siguientes pensamientos:
1. La conversión no pone una nueva carne
sobre el viejo espíritu; sino un nuevo espíritu
sobre una vieja carne.
2. La conversión no trae una carne nueva
a una mente vieja; sino una nueva mente para una
vieja carne.
3. La victoria no se gana quitando la naturaleza humana,
sino recibiendo la naturaleza divina, la cual domina la humana.
No quitando la carne de pecado o la carne pecaminosa,
sino la mente de pecado, enviando al Espíritu
a conquistar y condenar el pecado en la carne.
4. La Escritura nodice: "...mas reformaos
por la renovación de vuestro cuerpo..." sino
"...Reformaos por la renovación de vuestro
entendimiento, ("cambien su manera de pensar, para que así
cambie su manera de vivir" Versión Dios Habla
Hoy), para que expe-rimentéis cuál sea la voluntad
de Dios, agradable y perfecta." Rom. 12:2.
5. Cuando seamos arrebatados o trasladados en los aires,
nuestros cuerpos serán renovados, pero tenemos
que estar transformados habiendo renovados nuestras mentes,
nuestros caracteres a través de Cristo.
Es importante entender que el Espíritu vivifica.
Por lo tanto en las manos del Espíritu la ley es un agente
activo para inducir a los hombres a aceptar la totalidad de la
promesa. Los preceptos de la ley de Dios son promesas. Por lo
tanto, Dios nos exige obediencia, porque sabe que Él sí
tiene el poder que nos puede preservar del pecado
y nos ha prometido toda la ayuda del cielo para obedecer su ley.
Entre más justicia demande la ley, mayor es la promesa
de Dios. Se obtiene no por obras, sino por fe (Rom. 9:30-32).
¡Cristo Viene Ya! ¡Cristo viene Ahora!
prepárate para su encuentro. Pronto seremos arrebatados,
pronto seremos trasladados "...en un abrir
de ojo". 1 Cor. 15:52. Recibamos con alegría
Su Gracia, Su Poder y Su Gloria. Amén.