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Preparación para el Arrebatamiento
y el Conflicto Final

Sobre el Autor:
Julián Cano Rave

 

Capítulo 1

Capítulo 2

Capítulo 3

Capítulo 4

Capítulo 5

Capítulo 6

Capítulo 7

Capítulo 8

Capítulo 9

Capítulo 10

Capítulo 11

Capítulo 12

Capítulo 13

Capítulo 14

Capítulo 9

LA FE ES SIMPLE EN SU OPERACIÓN Y PODEROSA
EN SUS RESULTADOS

"Para que vuestra fe no esté fundada en sabiduría de hombres, mas en poder de Dios." 1 Cor. 2:5.

La fe de Jesús y la Gracia que la acompaña es sencilla, pero poderosa para lograr el propósito de Dios en nuestras vidas. Cuando la Palabra de Dios declara que la fe de Jesús es poder, no está hablando de cualquier poder, sino de un poder sin igual, un poder omnipotente, porque lo que es de Dios, es omnipotente. Nunca debemos olvidar esto. La fe de Jesús aceptada voluntariamente por nosotros, se ha convertido en nuestra fe. Nos pertenece por regalo de Dios.

La omnipotencia de Dios en la fe nos ha sido concedida en Cristo, para que no tengamos ninguna excusa para el pecado. Dios no es hombre para que mienta cuando a través del apóstol Pablo: expresa: "Todo lo puedo en Cristo que me fortalece." (Fili. 4:13).

Muchos cristianos no han ponderado las palabras de Jesús, o no se han dado cuenta de lo que significa tener poder "..sobre toda fuerza del enemigo..." (Luc. 10:19). Tener todo el poder sobre el enemigo de Dios y de los hombres, significa vencerlo en todo tiempo, en todo lugar y en toda circunstancia con y en Cristo a través del Espíritu Santo. Por mas difícil que se nos haga comprender esto, la Palabra de Dios mantiene su promesa y la Palabra de Dios no vuelve a Él vacía (Isa. 55:11).

Debemos creer en la promesas de Dios y apropiarnos de ellas, porque son para nosotros. El apóstol Pedro (2 Pedro 1:4), nos habla de preciosas y grandísimas promesas mediantes las cuáles participamos de la naturaleza divina. Invito al lector a que pondere lo que significa participar de la naturaleza divina en nuestra naturaleza humana. ¿Acaso no significa esto que mediante Cristo por la fe de Jesús, somos participantes la naturaleza divina y omnipotente? ¿Acaso no es la naturaleza divina omnipotente? Si la naturaleza divina es omnipotente y podemos participar de ella, ¿porqué temerle al diablo? ¿Porqué dudamos de que podemos dejar de pecar? ¿Acaso no es Cristo el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo? ¿Tiene Dios poder para hacer todo tipo de milagros, excepto el quitar pecados? ¿Puede Dios solamente perdonar pecados y no quitarlos?

Meditemos en la Palabra de Dios: "Para nosotros que somos guardados a través del poder de Dios por fe, para alcanzar la salvación qué está lista para ser revelada en el último tiempo." (1 Pedro 1:5 –traducido literalmente de la versión "King James" en inglés). La versión en español que hemos usado a través de este libro (ver introducción) nos dice que "...somos guardados en la virtud (poder) de Dios por fe para alcanzar la salud (salvación) que está aparejada para ser manifestada en el último tiempo". La traducción más correcta es "poder" en vez de "virtud" y "salvación" en vez de "salud". ¡Qué hermoso es saber que "somos guardados a través del poder de Dios por fe, para alcanzar salvación"! ¿No es este "poder" que habla la Palabra, omnipotente? Claro que sí, Gloria a Dios. La Palabra también dice que los que tienen ojos llenos de adulterio, no saben "cesar de pecar" (2 Pedro 2:14). Pero, y los que están llenos los ojos de la fe de Jesús, ¿no cesarán de pecar, estando vestidos permanentemente con la naturaleza divina y omnipotente de Dios?, porque después de todo "sabemos que cualquiera que es nacido de Dios, no peca: mas el que es engendrado de Dios, se guarda a sí mismo, y el maligno no le toca." 1Juan 5: 18.

Hace unos algunos años leí unas palabras en un libro en inglés titulado el Ministerio de Cristo y otros más que a continuación cito que explican de una manera sencilla el concepto del poder de la fe:

"La fe es simple en operación y poderosa en sus resultados." "Redemption: The Ministry of Christ" pág. 97.

"Las imposibilidades naturales no pueden impedir la obra del Omnipotente." DTG pág. 492.

¿Qué cosa es la fe de Jesús? "la fe en la capacidad de Cristo para salvarnos en forma amplia, completa y total." MSIII., pág. 195. La fe fundada en el poder de Dios, es un Don. Regalo gratuito de Dios. (Efes. 2:8). La fe no nos lleva a obedecer, sino que la fe en sí misma obedece. La verdadera Justificación por la Fe, expone una fe que clama por las promesas de Dios, las cuáles traen su fruto en obediencia a la fe. La imitación de la justicia por la fe, también clama y reclama por las promesas de Dios, pero las usa como Satanás siempre las ha usado, para excusar la transgresión (DTG pág. 101). No es fe lo que reclama las promesas sin obediencia, es presunción:

"...La presunción es la falsificación satánica de la fe." DTG pág. 101.

La Palabra dice: "...Todo lo que no es de fe, es pecado." Rom. 14:15, porque el pecado es la transgresión de la ley. Por eso, si no hay verdadera fe, no hay obediencia, sino presunción. El que opera en el poder de la fe de Jesús tiene el poder del Omnipotente; tiene el poder de la Gracia.

No estamos operando en el poder de la carne, sino en el poder de la fe. No estamos operando en el poder de la carne, sino en el poder del Espíritu. El que acepta al dador de la fe, opera en el poder de la fe, opera y co-[opera] en y con el poder del Espíritu Santo.

Co-[operar]con Dios, es operar en el poder de la fe. El que opera en el poder de la fe, co-[opera] con el autor de la fe: "Puestos los ojos en el autor y consumador de la fe, en Jesús;..." Heb. 12:2.

¿Cómo co-[operamos] con Él, para que Él opere en nosotros? oyendo, aceptando y operando en Su Palabra y por Su Palabra. Porque: "...No con sólo el pan vivirá el hombre, mas con todapalabra que sale de la boca de Dios." Mateo 4:4.

Co-[operar] con y en Cristo es operar en el poder de Cristo, Y el que opera, (co-[operando] con y en Cristo), obedece la fe de Cristo.

Dios no puede operar en el hombre, si este no co-[opera] con Dios, abriendo la puerta de su corazón, pues Dios no fuerza la voluntad de ningún hombre. La obedienciaen la carne es difícil, es más, es imposible, pero en el Espíritu la obediencia es fácil, es posible, porque el que "...permanece en él, no peca..." 1Juan 3:6.

Las victorias no dependen de nuestra fuerza, sino del poder de Dios: "Y cuál aquella supereminente grandeza de su poder hacia nosotros los que creemos, por la operación de la potencia de su fortaleza." Efes. 1:19. La potencia que obra en nosotros es omnipotente. Por eso la Palabra dice: "En lo cual aún trabajo, combatiendo según la operación de él, la cual obra en mí poderosamente." Col. 1:29.

Hay más poderen la Gracia que en el pecado, porque la Gracia es Divina, es Omnipotente. La Gracia tiene un poder que controla y derrota el poder de Satanás. Quiere decir que hay más poder en la Gracia que en el pecado. Quiere decir que hay más poder en el Espíritu que en la carne (Rom. 5:20-21; 6:14-15).

Los que conocen a Jesús personalmente, conocen el poder de Su Gracia: "Porque Jehová da la sabiduría, y de su boca viene el conocimiento y la inteligencia. Él provee de sólida sabiduría a los rectos. Es escudo a los que caminan rectamente. Es el que guarda las veredas del juicio, y preserva el camino de sus santos." Prov. 2:6-8. Conocen que para mantenerse libres de las vías del destructor hay que mantenerse por la Palabra y en la Palabra de Dios: "Para las obras humanas, por la palabra de tus labios Yo me he guardado de las vías del destructor. Sustenta mis pasos en tus caminos, porque mis pies no resbalen. Yo te he invocado, por cuanto tú me oirás, oh Dios..." Salmo 17:4-6

Creer en la Palabra de Dios es ser sumiso a Su Espíritu y el que es sumiso a Su Espíritu, la fe de Cristo obra en él.

La Biblia nos habla de unos ciegos que siguieron a Cristo y le pidieron misericordia. Si como estos ciegos alguno pide misericordia a Dios, Jesús dice: "¿Creéis que puedo hacer esto?" Si contestáis: "Sí Señor". Entonces Jesús dirá: "Conforme a vuestra fe os sea hecho." (Mateo 9:27-29). Creer en la Palabra de Dios es entonces la verdadera humildad. ¿Qué es humildad?:

"El escepticismo y la incredulidad no son humildad. La creencia implícitaen la Palabra de Cristo es verdadera humildad, verdadera entrega propia." DTG., pág. 492.

Ser sumisos a Su Palabra es ser sumisos al dador de la Palabra (Cristo) y éste es el secreto de la victoria en Cristo Jesús.

Nuestro corazón es engañoso. Necesitamos someternos totalmente a Cristo para que abra nuestra mente y escudriñe nuestro corazón y para que en Su Poder podamos abandonar todo lo que Su Espíritu nos muestre. No debemos debilitarnos o deprimirnos cuando el Espíritu nos muestre nuestros pecados y nuestros errores. Tengamos confianza de que esto es una señal de que Su Espíritu está obrando en nosotros. Pidamos perdón a nuestro Padre Celestial en el Nombre de Jesús y comencemos a andar (obedecer) en el Poder de la fe de Jesús, de tal forma que su fe sea nuestra fe, porque: "...al que cree todo es posible." Marcos 9:23.

Los hijos fieles de esta última generación que va a ser arrebatada sin ver la muerte sabrán muy bien que ellos no tienen poder para vencer por sí mismos. Dependerán total y completamente de Dios. Esto lo harán porque han aprendido a conocer a Dios, su carácter y su amor por una expe-riencia viva, y su confianza ha sido depositada totalmente en el Único que es el Camino, la Verdad y la Vida. Saben que tienen que tener "cuidado" de sí mismos "y de la doctrina" (1Tim. 4:16). Han estudiado y puesto en práctica el evangelio de la fe de Jesús y pueden predicarlo con el poder del Espíritu Santo durante el pequeño tiempo de angustia y han recibido el "refrigerio de la presencia del Señor" para prepararlos para el Gran Tiempo de Angustia, cual nunca fue:

"Así que, arrepentíos, y convertíos, para que sean borrados vues-tros pecados; pues que vendrán los tiempos del refrigerio de la presencia del Señor. Y enviará a Jesucristo, que os fue antes anunciado." Hechos 3:19-20.

La fe verdadera no sólo está fundamentada en el poder de Cristo, sino que constantemente deriva poder vital de Cristo:

"La fe esencial para salvación no es una mera fe nominal; sino un principio permanente que deriva poder vital de Cristo." R & H Vol. 6 pág. 329.

Este principio lo vemos ilustrado en las Sagradas Escrituras en la historia de la mujer que tenía una enfermedad por 12 años:

"Y una mujer que estaba con flujo de sangre hacia doce años. Y había sufrido mucho de muchos médicos, y había gastado todo lo que tenía, y nada había aprovechado, antes le iba peor; como oyó hablar de Jesús, llegó por detrás entre la compañía, y tocó su vestido. Porque decía: Si tocare tan solamente su vestido, seré salva. Y luego la fuente de su sangre se secó; y sintió en el cuerpo que estaba sana de aquel azote. Y luego Jesús, conociendo en sí mismo, la virtud [la fuerza, el poder] que había salido de él, volviéndose a la compañía, dijo: ¿Quién ha tocado mi vestido? Y le dijeron sus discípulos: Ves que la multitud te aprieta, y dices: ¿Quién me ha tocado? Y él miraba alrededor para ver a la que había hecho esto. Entonces la mujer, temiendo y temblando, sabiendo lo que en sí había sido hecho, vino y se postró delante de él, y le dijo toda la verdad. Y él le dijo: Hija, tu fe te ha hecho salva. Ve en paz, y queda sana de tu azote." Marcos 5:25-34.

La fe es un principio permanente que deriva poder vital de Cristo. Por lo tanto gozaos en el Señor:

"Gozaos en el Señor siempre. Otra vez digo, que os gocéis. Vuestra modestia sea conocida de todos los hombres. El Señor está cerca. Por nada estéis afanosos; sino sean notoria vuestras peticiones delante de Dios, en toda oración y ruego, con hacimiento de gracias." Filip. 4:4-6.

La Biblia está llena de principios y promesas para los hijos de Dios. No existe razón por la cual no podemos poner en práctica estos principios y no existe razón por la cual no podamos reclamar las promesas de Dios, si queremos hacer su voluntad, de tal manera que no andemos en presunción de carne sino en obediencia de Espíritu. Por ejemplo la Biblia nos dice que donde hay dos congregados en Su Nombre, El (Cristo) está allí para contestar sus peticiones:

"Porque donde están dos o tres congregados en mi Nombre, allí estoy en medio de ellos." Mateo 18:20.

En otras palabras "Pidan de mí, y yo responderé a sus peticiones":

"Como iglesia hemos recibido gran luz. Esta luz, Dios nos la ha confiado para el beneficio y bendición del mundo...con poder de lo alto debemos pedirle a los hombres que se reconcilien con Dios. Se nos anima a orar por el éxito, con la seguridad divina de que nuestras oraciones serán oídas y contestadas. 'Otra vez os digo, que si dos de vosotros se convinieren en la tierra, de toda cosa que pidieren será hecho por mi Padre que está en los cielos. Porque donde están dos o tres congregados en mi nombre, allí estoy en medio de ellos.' Mateo 18:19-20. Pidan de mí, y yo responderé a sus peticiones. La promesa está hecha en la condición de que las oraciones unidas de la iglesia sean ofrecidas, y en respuesta a estas oraciones, se puede esperar poder mayor que el que viene en respuesta a la oración privada. El poder dado será en proporción a la unidad de los miembros y su amor por Dios y de los unos por los otros." Manuscrito No. 748 Vol., 9 pág. 303.

Debemos estar en paz con Dios y con nuestro prójimo. La fe de Jesús nos justifica y nos trae paz. Oremos sin cesar y recordemos que el perdón de Dios hacia nosotros no cambia a Dios, sino que nos pone en armonía con Él. Dios siempre nos oye. No debemos dudar de esto. Satanás es el que siempre trata de sembrar la duda. No podemos dudar de la Palabra de Dios. El Padre siempre oía a Cristo y Cristo siempre nos oye. Si conocemos a Cristo, nunca dudaremos de Él y de su poder:

"Yo sabía que siempre me oyes; mas por causa de la compañía que está alrededor, lo dije, para que crean que tú me has enviado." Juan 11:42. El Padre siempre oía a Su Hijo, y el Hijo sabía que el Padre siempre lo oía. Esto es porque Cristo conocía a su Padre y el Padre a su Hijo. Nosotros podemos aprender a conocerle a través de Su Palabra. Entonces tendremos confianza al hacer nuestras peticiones, porque estamos seguros que "Él nos oye": "Como el Padre me conoce, y yo conozco al Padre, pongo mi vida por las ovejas...para volverla a tomar. Este mandamiento recibí de mi Padre." Juan 10:15, 18. "Y esta es la confianza que tenemos en él, que si demandáremos alguna cosa, conforme a su voluntad, él nos oye. Y si sabemos que él nos oye en cualquiera cosa que demandáremos, sabemos que tenemos las peticiones que le hubiéremos demandado." 1 Juan 5:14-15.

"No debemos presentar nuestras peticiones a Dios para probar si cumplirá su palabra, sino porque Él la cumplirá; no para probar que nos ama, sino porque Él nos ama." DTG pág. 101.

La Biblia es demasiado clara cuando dice: "...sin fe es imposible agradar a Dios; porque es menester que el que a Dios se allega, crea que existe, y que es galardonador de los que le buscan." Hebreos 11:6. Estas cosas están escritas para creáis en el "Nombre del Hijo de Dios":

"Estas cosas he escrito a vosotros que creéis en el Nombre del Hijo de Dios, para que sepáis que tenéis vida eterna, y para que creáis en el Nombre del Hijo de Dios." 1 Juan 5:13.

"Por lo cual Dios también le ensalzó a los sumo, y dióle un Nombre que es sobre todo nombre; Para que en el Nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y de los que en la tierra, y de los que debajo de la tierra;" Filip. 2:9-10.

"Oh Dios, sálvame por tu Nombre, y con tu poder defiéndeme." Salmo 54:1.

"El llevó sobre sí mi desgracia, para que en Su Nombre yo pueda ser vencedor. Hablemos de su poder, cantemos a su inmensurable amor." RH II, pág. 584.

Cristo es nuestra torre de fuerza, y Satanás no puede tener ningún podersobre el hombre que camina con Dios en humildad de mente, en humildad de espíritu. Cristo es nuestra única fuente de Poder, nuestra única fuente de fortaleza, nuestra única fuente de potencia, nuestra única fuente de salvación, de santificación y de redención. (1 Cor. 1:30)

El Cristo-hombre de las Escrituras dependía totalmente del Padre. Tenía total intimidad con el Padre. Obtuvo todo el poder del Padre porque se anonadó a sí mismo para mostrarnos que dependiendo de Él, como Él dependió de su Padre, nosotros podemos también vencer. Por eso es que el hombre victorioso en Cristo Jesús, según las Escrituras, dependerá totalmente de Cristo, vivirá en Cristo y con Cristo. Tendrá total intimidad con Cristo; obtendrá todo el poder del cielo para vencer como Cristo venció. Estos probarán lo que verdaderamente significa la victoria que Cristo obtuvo en la cruz del calvario. Las victorias de Cristo, son nuestras victorias. ¡Gloria a Dios!

Si Él no hubiera vencido, tampoco nosotros podríamos vencer. Solo Jesús podía pagar la deuda del pecado. Ni siquiera un ángel del cielo podría habernos redimido. Solo Dios podía hacer eso. Pero el Único que podía pagar nuestra deuda, no sólo la pagó en la Cruz del Calvario, sino que nos proveyó todo el poder de Su obediencia para que ahora, con ese mismo poder, podamos vencer y obedecer como Él obedeció y venció. Por eso Jesús declaró:

"De cierto, de cierto os digo: Él que en mí cree, las obras que yo hago, también él las hará; y mayores que éstas hará; porque yo voy al Padre." Juan 14:12.

El Carácter de Cristo puede ser nuestro Carácter. Cristo aceptó voluntariamente humillarse al nivel de un ser humano, para probar las falsedades de Satanás de que no se podía guardar la ley de Dios. Cristo aceptó las condiciones en que estaba el hombre para desenmascarar a Satanás como mentiroso.

Cristo vistió Su naturaleza Divina con una naturaleza humana, de la descendencia de David, después de Adán, según nuestra semejanza, pero sin pecado, para vencer el pecado en el lugar más bajo, nuestra carne. ¿Cómo es que Cristo tomó nuestra naturaleza de pecado, pero fue sin pecado? Esto es un misterio, por eso la Escritura dice:

"Y sin contradicción, grande es el misterio de la piedad: Dios ha sido manifestado en carne..." 1 Tim. 3:16. "Porque no tenemos un Pontífice que no se pueda compadecer de nuestras flaquezas; mas tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado." Heb. 4:15.

Satanás continuamente ha acusado a Dios de que su ley es injusta, de que no se puede guardar, pero las Escrituras declaran que sí se puede guardar la ley de Dios: "Si me amáis, guardad mis mandamientos." Juan 14:15.

"El que no me ama, no guarda mis palabras..."Juan 14:24. (Ver 1 Juan 2:4; Juan 15:10, Juan 14:21; Apoc. 14:12)

"No penséis que he venido para abrogar la ley o los profetas; no he venido a abrogar, sino a cumplir. Porque de cierto os digo, que hasta que perezca el cielo y la tierra, ni una jota ni un tilde perecerá de la ley, hasta que todas las cosas sean hechas." Mateo 5:17-18.

"Satanás declaró que era imposible guardar la ley de Dios." RH IV, 405.

"Satanás representa la divina ley de amor como una ley de egoísmo. Declara que nos es imposible obedecer sus preceptos...Si tuviésemos que soportar algo que Jesús no soportó, en este detalle Satanás representaría el poder de Dios como insuficiente para nosotros." DTG 15.

"En Su plan divino de salvación, Dios dio a su único Hijo Unigénito, para que toda voz esté en silencio sobre si es posible para la humanidad guardar la ley de Dios. En Cristo la divinidad y humanidad pasaron por toda prueba de tentación; en Él, la humanidad es exaltada y honrada. En Cristo, el hombre es privilegiado en participar de la naturaleza divina." RH III, 628.

"Satanás declaró que él probaría a los mundos que Dios creó, y a todas las inteligencias celestiales, que era una imposibilidad guardar la ley de Dios." RHIV, 331.

"Satanás declaró que los seres humanos no podían vivir sin pecar." RHV, 120.

"Satanás declaró que los seres humanos no podían guardar la ley de Dios. Cristo ha probado que esta aseveración es falsa." RHIV, 337.

"Era necesario que Cristo tomara sobre sí nuestra naturaleza, para poder probar la falsedad de las aseveraciones de Satanás." ST., III, 125.

La obediencia de Cristo es nuestra obediencia. El mismo poder con que Cristo venció a Satanás y obedeció la ley, es dado a nosotros en el Nombre de Jesús. La Palabra dice que Dios castigará toda desobediencia cuando nuestra "obediencia fuese cumplida" (en tiempo futuro, una profecía futura):

"Y estando prestos para castigar toda desobediencia, cuando vuestra obediencia fuere cumplida." 2 Cor. 10:6.

Si la ley de Dios no se puede guardar mediante la naturaleza divina combinada con la humana, entonces, toda la Palabra de Dios es una falsedad, Dios es un impostor, y su Palabra no es la verdad. Pero, Gloria a Dios por Su Palabra y porque Su Palabra es la verdad. Porque él es Dios y no hay nadie como Él.

Tenemos a nuestra disposición en el Nombre de Jesús todos los vehículos de Poder. Cristo nos da podera través de Sus Vehículos de Poder:

1. Su Gracia: Rom. 1:5

2. Su Santo Espíritu: Zac. 4:6.

3. Sus Angeles: Salm. 34:7

4. Su Palabra: Mateo 4:4; 8:8 Efe. 6:17.

"Y nosotros somos testigos suyos de estas cosas, y también el Espíritu Santo, el cual ha dado Dios a los que le obedecen." Hech. 5:32.

La ley de Dios no fue creada para nosotros, fue revelada a nosotros. La Ley de Dios revela la perfección de Su carácter, la imagen de Su Sustancia. Dios se hizo carne para que el Espíritu la escribiera en nuestros corazones.

El Espíritu Santo entró primero en el tabernáculo de carne humana, Dios hecho hombre, para que la promesa del nuevo pacto se cumpliera en nosotros. El Espíritu Santo obrando en nuestros tabernáculos y escribiendo Su Santa Ley en nuestros corazones, para que por la Gracia, reflejemos la imagen de Jesús. Este es el objetivo. Este es el blanco: Que en sus hijos se perfeccione Su imagen, no desde afuera, sino desde adentro.

Somos libres. ¿Por qué somos libres? Porque donde está el Espíritu, allí hay libertad: "Porque el Señor es el Espíritu; y donde hay el Espíritu del Señor, allí hay libertad." 2 Cor. 3:17.

La ley escrita en tablas de piedras no podían dar vida, así como las piedras por sí solas no pueden dar vida. Pero, Cristo la Piedra, la Peña de Horeb, nos da vida y a través del Consolador, el dedo de Dios, escribe los preceptos de Su Ley y los transforma en acción. Cristo es la Roca, la Piedra Viviente. La única que puede dar vida a Su Ley en nuestros corazones.

Las tablas escritas en piedra no podían vivificar, pero Cristo la verdadera Piedra, sí puede vivificar. Recibimos a Cristo a través del Espíritu Santo. De esta manera obtenemos la Justicia Perfecta que la ley aprueba.

En el antiguo pacto Moisés hirió la peña de Horeb y fluyeron las aguas: "He aquí yo estoy delante de ti allí sobre la peña en Horeb; y herirás la peña, y saldrán de ellas aguas y beberá el pueblo..." Ex. 17:6. "Y todos bebieron la misma bebida espiritual; porque bebían de la piedra espiritual que los seguía, y la piedra era Cristo." 1 Cor. 10:4. En el nuevo pacto, Cristo, la Roca fue herida y fluyeron las aguas del Espíritu Santo: "El que cree en mi, como dice la Escritura, ríos de agua viva correrán de su seno. (Y esto dijo del Espíritu que habían de recibir los que creyesen en él; pues aún no había venido el Espíritu Santo; porque Jesús no estaba aún glorificado." Juan 7: 38-39.

De Cristo salió sangre para limpiar el pecado y fluyó agua para resguardar del pecado (Juan 19:34). Gloria a Dios, porque los ríos de agua viva corren por nuestro espíritu, porque somos vestidos con el manto de Justicia, con el Vestido Inmaculado. Gloria a Dios porque somos bautizados con sangre y agua en el Nombre del Padre, Del Hijo y del Espíritu Santo.

En resumen, la justicia de Cristo fue acreditada al hombre en su perfecta obediencia a la ley, para que al hombre le fuera acreditado el poder en Cristo para guardar la ley. Esto no es legalismo, esto es creer a Dios en Su Palabra por fe y Su Palabra es verdad. Amén.

 

 

 


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